Los expertos de BlackRock aseguran que lo que está sucediendo actualmente en el mercado no puede compararse a la situación vivida con la crisis financiera de 2008.

Aunque el impacto del coronavirus sí será grande y abrupto, no supondrá una crisis como la que se vivió hace 12 años, pues los inversores han aprendido la lección, la economía tiene mejores raíces y, lo más importante, el sistema financiero es mucho más robusto que lo era en 2008.

“No creemos que la epidemia actual vaya a poner fin a la expansión de la que disfrutábamos hasta la fecha, siempre y cuando la política brinde una respuesta preventiva y coordinada. Y vemos que esto ya está sucediendo, tanto a nivel fiscal como monetario. Debemos centrarnos en solventar los temas más vulnerables para el crecimiento económico global, tales como los problemas de liquidez a los que puedan enfrentarse las empresas y los hogares”, afirma la gestora estadounidense.

Es por ello por lo que, hace tan solo dos semanas, BlackRock modificó su posición sobre el riesgo actual de elevado a neutro. No descartan una ralentización económica a corto plazo, pero se muestran confiados acerca del poder de las autoridades para poner el remedio adecuado y en el momento preciso.

Sobre qué hacer con la renta variable, recomiendan adoptar una perspectiva a largo plazo. Aunque el impacto económico y duración del coronavirus son todavía inciertos, siguen creyendo que su impacto en el mercado será limitado, asumiendo que la actividad económica se reestablecerá pronto.

Mantienen una cartera equilibrada en materia de acciones, decantándose por los sectores más defensivos y menos afectados por la volatilidad. Valores que puedan resistir en las carteras, incluyendo también liquidez y estrategias de inversión sostenible, y todavía prefieren bonos del Tesoro de EU por encima de otros comparables de bajo rendimiento. En estos momentos, están jugando muy bien su papel.