*Por Jeraldine del Cid

Fue el 8 de marzo y Centroamérica está en pie de lucha. Parece una sola voz con diferentes manifestaciones. Las mujeres de los distintos países de Centroamérica se están manifestando, cada vez son más. Al igual que el pasado domingo en Ciudad de México, donde fueron decenas de miles de mujeres protestando en las calles, las centroamericanas también se sumaron a este llamado, a este compromiso global.

Múltiples son las consignas, las demandas, las causas que las motivan. Hoy vemos una articulación entre organizada y espontánea que inundó las calles de morado y verde.

Con profunda indignación por la violencia contra las mujeres, los feminicidios, el sistema que produce y reproduce múltiples opresiones e injusticias. Cada cual, con algunas particularidades, pero el clamor es uno: las mujeres queremos un mundo en el que podamos vivir libres y sin miedo. Para ello la demanda hacia el Estado para que aplique justicia contra feminicidas, para que responda con políticas públicas que contribuyan a superar la violencia machista, las estructuras institucionales que limitan la libertad y autonomía de las mujeres.

En Guatemala destacó la indignación y memoria por las 56 niñas del hogar seguro a cargo del Estado, que fueron calcinadas un 8 de marzo hace 3 años. También el señalamiento a hombres acosadores que limitan nuestra participación y nuestro derecho a sentirnos libres y seguras en las diferentes esferas de nuestras vidas.

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En El Salvador se escuchó la incansable consigna para despenalizar algunas causales del aborto, ya que está prohibido en su totalidad y esto les cuesta la vida a muchas mujeres, así como las obliga al embarazo forzado y maternidad forzada, cada día la marcha crece más. Honduras está en una situación similar.

En Nicaragua se vive la resistencia contra un régimen que las reprime y persigue. La voz de las mujeres ha sido contestataria desde que inició el gobernante actual hace 15 años. En Costa Rica sobresalieron expresiones frontales contra fundamentalismos que buscan oprimir los derechos de las mujeres.

Las formas de expresión son muy variadas, así como estas distintas sociedades. En medio del dolor, la rabia y la indignación, estas expresiones también muestran la alegría de demostrar que un mundo lleno de mujeres libres, autónomas y dispuestas a reclamar sus derechos será más justo y será mejor. El paro #9M de México, al que se unieron empresas y diversas instituciones es un gran ejemplo de que paso a paso, grito a grito, lucha a lucha, la demanda y el mensaje se van materializando.

* Doctora por el Programa de Doctorado de investigación en Ciencias Sociales con mención en Ciencia Política