Por Angelica Benavides

El domingo en la tarde se produjo una una disminución en los precios futuros del petróleo hasta los 30 dólares por barril. Como consecuencia, el lunes los mercados abren con alta volatilidad.

Javier Mejía, economista investigador de la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi, señala que “lo de la caída de los precios del petroleo es algo sin precedentes, las motivaciones exactas de Arabia Saudita para entrar en esta guerra no son completamente claras, pero lo cierto es que es una intervención de proporciones gigantescas y es difícil saber cuánto va a durar”.

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Todo empezó en la reunión del viernes de la OPEP+ cuando Rusia se negó a mantener el recorte de producción, lo que llevó a Saudí Aramco a ofrecerle descuentos a sus clientes de Asia y Europa, así como una producción de 10 millones de barriles al día. La consecuencia fue una caída de 30 % en los precios del crudo.

Según el grupo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana señaló que la caída en los rendimientos de los Tesoros de Estados Unidos “de todos los plazos son un reflejo del pánico económico y la búsqueda activos refugio”.

Mejía añade que “la cosa es especialmente preocupante porque esto sucede en un momento donde la demanda de petróleo ya es de por sí excepcionalmente baja y todo parece indicar que seguirá bajando”.

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La razón, explica Juan David Ballén jefe de investigaciones económicas de Casa de Bolsa, es que el mundo venía de un bajo crecimiento económico y luego recibió el impacto del coronavirus que llevó a su vez a una reducción en la actividad económica de China, ahora de Italia y no se sabe si pasará algo similar en los demás países a los que ha llegado el virus.

Así las cosas, el mundo estaría cerca a una recesión económica con bajos precios de los commodities y una oferta petrolera que tiene al precio del crudo también a la baja.

Para los países productores de petróleo, este es un problema adicional pues el precio bajo lleva a una tasa de cambio mucho mayor que incrementa su deuda externa en dólares inicialmente por un efecto de tasa de cambio.

Mejía añade que para quienes invirtieron en pozos costosos, como aquellos que producen con fracking en Colombia, la situación es aún más complicada. “Por ejemplo todo el boom del fracking en Estados Unidos se puede terminar de quebrar con un periodo largo de precios a esos niveles”, señala el PhD en economía.

*Este articulo se publicó originalmente en Forbes Colombia