Por Francisco Coll Morales

La situación que vive el planeta en estos momentos es, como poco, un mar de incertidumbre. Los países se muestran impacientes ante la incapacidad de contener una situación que ya parece imparable. Los gobiernos tratan de estimular a las economías, muy amenazadas por la grave paralización de la economía, en un escenario en el que la desaceleración económica salpicaba los meses anteriores, pronunciando la ralentización y los bajos crecimientos.

Sin embargo, y pese al escenario, si hay un sector salpicado por la situación que en estos momentos nos acontece, ese es precisamente el mismo que, por otro lado, más ha contribuido en la expansión del virus. Y sí, hablamos del sector turístico. El sector turístico hoy se encuentra inmerso en una paralización histórica. Y es que, las medidas adoptadas por los distintos países en materia de restricción del tráfico aéreo ha provocado la paralización de todas las rutas aéreas.

Una situación que amenaza con especial atención a la economía centroamericana. Si hay un sector resistente en la economía mundial, ese es el turismo. El 10,4% del producto interior bruto (PIB) mundial se encuentra ligado al sector turístico. También una gran parte del empleo generado a nivel global, donde el 20% de todo el creado desde 2013 ha sido gracias al sector turístico. No solo hablamos de un motor para la economía, sino de un motor que rara vez se estropea; pues estamos ante uno de los sectores que menos se resiente ante situaciones o escenarios de baja actividad económica.

Sin embargo, esta situación que hoy nos acontece es muy distinta. Como decía, la restricción al flujo migratorio de personas en el planeta ha provocado que el shock que ha recibido el sector haya obligado a una paralización total de la actividad. Una situación que mantiene en vilo a todos los integrantes del sector, pues este, de acuerdo con los organismos pertinentes, ya prevé unas pérdidas que podrían ascender hasta los 70.000 millones de dólares. Pues estamos ante un sector que, de acuerdo con la estadística que hemos realizado desde el Foro de Turismo Mundial, este sector, durante el 2019, generaba más de 5.000 millones de dólares al día.

El turismo es un sector clave para la economía centroamericana. Los ingresos derivados por el sector representan cerca de un tercio de la totalidad del PIB para algunos países en la región. Además, para aquellas naciones que se encuentran bordeando el mar caribe, el turismo es una industria esencial, ocupando cerca de un 20% del PIB en algunos países como Belice, o un 12% en países como Panamá. Estamos hablando de un sector con gran calado para los países que integran Centroamérica, a los que la merma que vive en estos momentos el sector les va a pasar, tarde o temprano, la factura.

En conjunto, podríamos decir que el sector turístico soporta cerca del 5% del PIB, de media, de cada país que integra la región. Si contrastamos esto con el PIB que muestran los países que integran Centroamérica, estamos hablando de una gran cuantía de millones de dólares que están dejando de ganarse por la situación. Esto, sumado a un escenario en el que las remesas, así como el resto de sectores que conforman la economía, están experimentando una fuerte paralización, estamos hablando de una situación que ya debería situarse como el principal reto a afrontar en la región por la administración.

Además, como veníamos diciendo desde hace meses, la economía centroamericana no se encuentra en un escenario privilegiado ante la expansión del virus. En algunos países de la región, las instituciones sanitarias son débiles y carecen de recursos, lo que preocupa aún más a las personas mientras la situación del virus no se disipe. En un escenario donde el contagio es tan elevado como estamos observando en los países europeos, los turistas se muestran temerosos ante la posibilidad de sufrir un contagio y no contar con el equipamiento sanitario correspondiente para solventar la situación.

Ante esto, y al igual que ha hecho Estados Unidos, los esfuerzos de las pertinentes administraciones en estos momentos deben centrarse en la contención del virus. Muchos países, entre los que se encuentran los países que integran la región centroamericana, no están tan preparados para afrontar la situación. Por esta razón, contener el virus y anticiparse a los posibles futuros escenarios es una tarea clave, ya que de ello depende la evolución de la economía centroamericana en estos momentos. Y es que, con una tasa de contagio tan elevada, una vez entra el virus en un territorio, su expansión es muy difícil de frenar.

Las previsiones para la economía centroamericana este año se mostraban bastante alentadoras. Sin embargo, y por desgracia, la situación del Coronavirus era un shock que nadie en el mundo se esperaba. Menos aún sus efectos en la economía, paralizando toda la actividad económica en el mundo, así como aquella que se genera por la interacción de los distintos países. Es por esto que debemos reorientar las políticas prioritarias en materia económica, dando preferencia a nuevas herramientas de contención que traten de minimizar aquellos riesgos que puedan sacudir drásticamente a la economía.


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