Christian Fracassi, fundador y CEO de Isinnova, una empresa de ingeniería italiana, se enteró de un pedido de ayuda el viernes pasado. El Hospital de Chiari (ubicado en el área de Brescia, al norte de Italia) es uno de los lugares donde la pandemia del coronavirus ha golpeado con fuerza y que también ha provocado una situación crítica en los centros de salud a causa de la escasez de válvulas necesarias para los respiradores que mantienen con vida a los pacientes con neumonía, provocada por el Covid-19. El fabricante no proporcionó el equipo a tiempo por lo cual el equipo médico estaba desesperado.

Ante esta situación, Fracassi inmediatamente comenzó a trabajar junto con sus colegas para realizar una ingeniería de versión impresa en 3D. Finalmente crearon la llamada válvula venturi que se conecta a la máscara facial de un paciente para administrar oxígeno a una concentración fija.

Para el sábado en la noche, Fracassi ya tenía un prototipo y al día siguiente, lo llevó al hospital de Chiari para que lo examinaran. “Nos dijeron: está muy bien, funciona, ahora necesitamos 100 piezas”, declaró Fracassi, de 36 años, quien tiene un doctorado en ciencia de materiales con enfoque en polímeros. “Para el domingo imprimimos todas las piezas y las entregamos, nos han avisado que están trabajando adecuadamente”.

A medida de que el coronavirus se propaga a nivel mundial, la escasez de suministros médicos se ha convertido en un problema grave. Los fabricantes no pueden aumentar su producción de forma exponencial para crear los dispositivos médicos que salvan vidas.

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Foto: Pixabay

El mayor problema de suministro es con los ventiladores, sin embargo, en Italia la situación es tan crítica que piezas de respirador e incluso los hisopos nasofaríngeos sencillos para realizar las pruebas son escasos. Mientras tanto, la tecnología de impresión 3D, que permite el diseño digital de piezas y la “impresión” de ellas desde una máquina que las crea capa por capa, es ideal para la fabricación de emergencia porque es rápida, barata y se puede elaborar sin grandes costos como los de las fábricas.

Sin embargo, plantea problemas que van desde la calidad de los productos en una situación médica hasta las patentes de los fabricantes del dispositivo original. Por lo general, las piezas nuevas impresas en 3D deben estar certificadas.

Aunque en Italia, las reglas de emergencia durante la pandemia del coronavirus permitieron que se eliminara ese requisito. “Nos han dicho en repetidas ocasiones que el producto que nosotros proporcionamos nunca será el mismo”, dice Alessandro Romaioli, ingeniero de Isinnova, quien ayudó a diseñar las válvulas impresas en 3D.

Isinnova le ofreció al hospital de Chiari las válvulas gratis; Fracassi declaró que el costo de imprimirlos es de dos o tres euros por cada pieza. Actualmente, la empresa tiene la capacidad de producir alrededor de 100 válvulas por día y ya ha establecido contacto con un segundo hospital de Italia para enviar más equipo.

Sin embargo, posibles problemas legales y médicos han impedido que Fracassi distribuya el archivo de diseño digital ampliamente, a pesar de recibir cientos de solicitudes de válvulas impresas en 3D. Hay complejidades debido a que los hospitales tienen una amplia variedad de respiradores, cada uno de los cuales tiene especificaciones técnicas ligeramente diferentes y requiere válvulas con detalles específicos. Del mismo modo, existe la amenaza de un posible litigio sobre patentes, como lo planteó Techdirt por primera vez. “No sabemos si alguna pieza está patentada, nosotros solo queremos ayudar a producir a tiempo las válvulas, además es solo para emergencias de este tipo”.

Aún así, frente a la pandemia de coronavirus, la impresión 3D ofrece una solución inteligente. En tanto, Davide Sher, analista de impresión 3D quien escribió la historia original sobre Isinnova para la publicación comercial 3D Printing Media Network (enfocada en noticias, análisis y tendencias), creó posteriormente un Foro de Emergencia AM en línea para ayudar a hospitales, compañías e inventores a compartir ideas en la lucha contra el Covid-19.

“Si bien hay problemas de derechos de autor y detalles médicos que deben tenerse en cuenta al imprimir en 3D, cualquier producto necesario en un hospital y de uso crítico como una válvula venturi, crea una situación de vida o muerte que ha demostrado que la vida de las personas podría justificar la réplica imprimible 3D “.

Actualmente, Isinnova trabaja para diseñar otros productos médicos que los hospitales necesitan durante la pandemia del coronavirus. En días pasados trabajaron en una máscara que ya fue enviada a un hospital para realizar las pruebas pertinentes. “Esperamos una respuesta y en caso de ser positiva, estamos listos para seguir ayudando. Además con la tecnología 3D cada hospital puede hacer sus propias máscaras”, declara Fracassi.