Por Katya Soldak

Mientras camino por el Brooklyn Bridge Park (uno de los parques más atractivos de Nueva York) y contemplo el magnífico horizonte de Manhattan en el East River, a primera vista aprecio un gran número de personas, algo usual. Sin embargo, al mirar más de cerca, no se trata de los grupos típicos de turistas con su cacofonía de idiomas extranjeros, fotógrafos con trípodes o adolescentes en patinetas. El parque está lleno de corredores solitarios, padres que empujan carriolas dobles y monitorean cuidadosamente a los niños en scooters. Nadie juega voleibol en la arena junto al río; ni se hacen picnics en la zona de los asadores, todos mantienen una distancia amigable y educada, algunas personas incluso usan mascarillas. En realidad no parece un distanciamiento social, o el bloqueo que realmente es y que fue ordenado por el alcalde y el gobernador de Nueva York, en un esfuerzo por contener la propagación del coronavirus.

La imagen pacífica de corredores y niños jugando no debería engañar a nadie. Los cinco distritos de la ciudad de Nueva York: Brooklyn, Queens, Manhattan, Staten Island y el Bronx han sido seriamente afectados por la veloz propagación del coronavirus. Con el aumento en el número de muertos: Para el 28 de marzo, se reportó la muerte de 678 pacientes, en los hacinados hospitales de la ciudad de Nueva York y el número de casos en el estado superó los 53,000. Esto posiciona a los cinco distritos de Nueva York como el epicentro de la pandemia.

El sistema de salud está colapsando. Hablé con cuatro médicos en la ciudad y todos confirman la inquietante realidad que aparece en las noticias. Los hospitales no tienen suficiente equipo de protección, se han reutilizado máscaras de un solo uso y tampoco cubren con la demanda de camas y respiradores. El personal médico intubó a los pacientes sin ninguna pausa y los ayudó para que pudieran respirar. Los centros médicos de la ciudad han instalado tiendas de campaña improvisadas para clasificar a los pacientes con Covid-19 y posteriormente actuar como morgues. La respuesta tardía del gobierno a la propagación del coronavirus le está costando muchas vidas a Estados Unidos.

Foto: Katya Soldak / Forbes.

También lee: Trump quiere cerrar Nueva York por coronavirus

Una cosa sorprendente de los neoyorquinos, mi hogar por diecisiete años, es que muestran la unión de las personas y el apoyo mutuo. Esto se ha evidenciado luego del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001; durante el apagón en 2003, cuando toda la ciudad se oscureció durante horas; y tras el devastador huracán Sandy en 2012.

En 2016, el día en que Donald Trump fue elegido presidente, los neoyorquinos, predominantemente los demócratas liberales, fueron especialmente sensibles entre sí, compartieron su tristeza y expresaron preocupación por el futuro de su país. Hoy, cuando las escuelas, tiendas no esenciales, bares y restaurantes están cerrados y muchas personas se aíslan y tratan de seguir las pautas de distanciamiento social, los miembros de las comunidades se unen para ayudarse mutuamente: le compran comida a los vecinos mayores, ayudan a desinfectar las perillas de las puertas y botones de ascensor.

Además, los psiquiatras o especialistas en salud mental ofrecen sus servicios de forma gratuita a las personas ansiosas y asustadas. En los supermercados y farmacias únicamente se permite la entrada de pocas personas a la vez, mientras más gente espera afuera, manteniendo al menos dos metros de distancia, los porteros vierten desinfectante de manos en las palmas de todos.

Además de la solidaridad y el respeto, también hay miedo y ansiedad. Los trabajadores de la industria de servicios y alimentos se quedaron sin trabajo y enfrentan meses difíciles. De acuerdo con el Departamento de Trabajo del Estado de Nueva York, durante los primeros días de cierre, hubo un aumento del 1,000% en las solicitudes de desempleo, ya que 1.7 millones de personas llamaron para solicitar los beneficios. Más de un millón de niños de familias con dificultades financieras dependían de los almuerzos escolares, por lo que actualmente se proporcionan en los sitios de comidas comunitarias. Sin embargo, eso también significa que la disparidad en los ingresos en Nueva York ha sido subrayada por el impacto del Covid-19 y la desigualdad entre los que tienen y los que no, continuarán siendo expuestos.

Foto: Katya Soldak / Forbes.

La sede de Forbes en Nueva Jersey ha estado trabajando de forma remota desde la primera semana de marzo. Todos los trabajadores nos reorganizamos rápidamente: la compañía de 400 personas ha migrado a un lugar de trabajo virtual; con una sala de redacción web altamente movilizada. Además de celebrar reuniones diarias y video llamadas, los equipos se reúnen para pasar un rato en línea, con el fin mantener alto el ánimo de los demás.

Autoridades de la ciudad que nunca duerme tardaron en responder a la propagación de Covid-19. Durante semanas, ocho millones de neoyorquinos viajaron en trenes llenos de gente, visitaron restaurantes y bares repletos de personas, además viajaron hacia y desde aeropuertos internacionales con gran afluencia, respirando el aire del otro.

En ausencia del equipo para enfrentar una pandemia, despedido por Trump en 2018, la respuesta del gobierno federal fue lenta para responder a esta situación. El gobierno de Trump no pudo evitar esta crisis subestimando el peligro de. Covid-19: “Lo tenemos totalmente bajo control. Se trata una persona que viene de China”, declaró en enero, cuando el virus ya se estaba propagando. El gobierno no evaluó a las personas de manera oportuna. En tanto, el alcalde de Nueva York, Bill De Blasio y el gobernador, Andew Cuomo intervinieron e intentaron ayudar a los hospitales para obtener los suministros y estaciones de prueba adicionales. Todavía lo están intentando.

Mientras tanto, la ciudad contempla el cierre de parques y otros lugares públicos. Además de aplicar el protocolo de emergencia Lockdown que le prohibiría a las personas abandonar sus hogares e impedir que salgan de Nueva York. Durante las próximas semanas, la Gran Manzana permanecerá confinada en interiores.

Quédate en casa, como medida para evitar la propagación y salvar vidas.