Los precios del petróleo se han derrumbado en más de la mitad este año, el grado West Texas Intermediate ha llegado hasta los 23 dólares por barril de crudo. Sin embargo, todavía no es momento para comprar petróleo, porque lo peor está por venir. Se espera que la demanda de gasolina caiga un 50%, mientras que el consumo de combustible para aviones casi se ha evaporado, con un 87% menos a comparación del año pasado.

Cada pronóstico y escenario sobre el fin del mundo es mucho más grave que el anterior. Amrita Sen, analista cofundadora de Energy Aspects (consultora de mercado energético) pronosticó la semana pasada una caída de 10 millones de barriles por día, en la demanda de petróleo para el mes de abril.

Jim Burkhard, de IHS Markit (proveedor de información global con sede en Londres) estima que la brecha entre el suministro y demanda de petróleo se ampliará a 12 millones de barriles por día (bpd), durante el segundo trimestre. El analista Damien Courvalin y su equipo en Goldman Sachs pronostica una caída mundial en la demanda de casi 19 millones de bpd. Arabia Saudita y Rusia están aumentando su producción de petróleo en una lucha por la participación en el mercado.

En tanto, las compañías petroleras han empezado a responder al colapso, ya que están recortando más de 40 mil millones de dólares (mdd) de los presupuestos de gastos de capital para 2020, la mitad de los extractores de esquisto bituminoso en Estados Unidos. Occidental Petroleum (multinacional dedicada a la búsqueda y explotación de petróleo) anunció un segundo recorte para este mes, llegando a su límite máximo de 2020, con la mitad a 2.7 mdd. Oxy reducirá sus plataformas de perforación en la Cuenca Pérmica de 20 a 4.

Sin embargo, no es suficiente con reducir las inversiones. El Big Oil (las seis o siete compañías de petróleo y gas más grandes del mundo) necesitará cerrar por completo los pozos de petróleo, porque pronto se quedarán sin suficientes tanques de almacenamiento y barriles flotantes en donde se coloca la mezcla. “La producción tendrá que reducirse o incluso cerrarse. La cuestión es en dónde y en qué medida”, escribió Burkhard de IHS.

El deterioro de las condiciones en Estados Unidos apenas comienza con 100,000 bpd de recortes de producción hasta el momento, de acuerdo con el banco comercial y de inversiones, Tudor, Pickering & Holt. El miércoles, la sucursal de la Reserva Federal ubicada en Dallas, publicó su encuesta de condiciones en el sector de petróleo y gas, e incluyó citas anónimas de algunos ejecutivos de la industria.

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“Esperamos una paralización casi total en los negocios”, declaró uno de ellos. “Mi punto de vista sobre la industria nacional de petróleo y gas nunca ha sido más sombrío”, declaró otro. La expectativa es un “baño de sangre en la mayoría de las empresas”.

El efecto dominó está comenzando y tomando fuerza. La gente viaja menos, por lo tanto, las refinerías no pueden vender su combustible, que se acumula en tanques de almacenamiento. La gasolina al por mayor se vende a menos de 50 centavos por galón. Las refinerías están perdiendo dinero en cada barril que procesan, con los diferenciales de gasolina de la Costa del Golfo que se desploman a 17 dólares por barril.

El petróleo crudo no deseado a su vez llenará los grandes centros de almacenamiento como en Cushing, Oklahoma. Durante la recesión de 2016, la producción de petróleo de esquisto bituminoso de EU cayó en 1.1 millones de bpd. Esta vez, la expectativa es un recorte de al menos 1.5 millones de bpd a 11.3 millones de bpd para fines de 2021.

Foto: Reuters.

Para incentivar adecuadamente los cierres, es necesario buscar que los precios del petróleo vayan por debajo de los “costos en efectivo”, es decir, el desembolso que un productor tiene que hacer hoy para administrar sus pozos existentes y pagar a los trabajadores con el fin de sacar el próximo barril del suelo. Actualmente esos umbrales son de aproximadamente 9 dólares por barril para la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de 15 dólares para los que no pertenecen a la OPEP. “En Estados Unidos, la saturación del crudo probablemente hará que los precios del WTI caigan muy por debajo de los 20 dólares por galón”, de acuerdo con una nota del analista Damien Courvalin y su equipo de Goldman Sachs.

Las regiones del interior, con una logística compleja, serán las primeras en cerrarse. Los productores de arenas petrolíferas canadienses han reducido su producción en aproximadamente 100,000 barriles por día; a los del oeste de Canadá se les ha pagado solo 7.50 por barril de su crudo, durante semana pasada. Mientras están en el esquisto de Bakken, los productores solo obtienen 15 dólares por barril, según Lynn Helms, del Departamento de Recursos Minerales de Dakota del Norte.

El sector petrolero de EU está presionando menos de 160,000 mdd en deuda a causa de estas dificultades. La consultora Rystad, espera pérdidas de más de 200,000 empleos relacionados con el sector energético en Estados Unidos para 2020.

¿Se podría obtener alivio si el presidente Trump logra convencer a los sauditas y rusos de suspender su guerra de precios? Probablemente no, ya que la escala de sus adiciones al mercado (alrededor de 1.5 millones de bpd) se ve reducida por la destrucción de la demanda causada por el bloqueo del coronavirus.

“En todo caso, el Reino va por la yugular de Rusia, con Saudi Aramco no solo empujando grandes volúmenes al mercado, sino específicamente tratando de desplazar a los Urales como fuente de materia prima para los compradores europeos”, escribe Amrita Sen de Energy Aspects. Recordemos que a finales de 1998, los sauditas hicieron lo mismo, inundando las refinerías de la Costa del Golfo con crudo agrio pesado para rechazar una captura venezolana por la participación en el mercado. La medida envió a WTI a 10 dólares por barril.

Probablemente lo peor de cerrar los pozos petroleros es que podría causar daños permanentes en la roca del yacimiento y hacer imposible la recuperación de los niveles de producción anteriores en el futuro, lo que llevaría a un deterioro significativo del capital. Como resultado, cuando el mundo vuelva a la normalidad, podría no haber suficiente petróleo listo . De acuerdo con Goldman Sachs, esto podría causar problemas para una economía mundial que lucha por salir de la recesión. “Con una normalización de la actividad es probable que vaya acompañada de un gran shock inflacionario del petróleo”.