Los primeros 23 días de medidas excepcionales, como toque de queda y suspensión de movilidad implementados para frenar los contagios por Covid-19, costaron 1,063 millones de dólares (mdd) en pérdidas económicas a Honduras, dio a conocer Fernando García Merino, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Industriales de Honduras (ANDI)

Como consecuencia, el sector productivo solamente está trabajando a un 30% de su capacidad dentro del país centroamericana, que cuenta con un Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente 23,700 mdd al año, indicó el directivo, en entrevista con Forbes.

Puntualizó que el sector comercio, que representa alrededor de 14% de la economía, es de los más afectados, sobre todo en el área textil, muebles, ferreterías y calzado.

Dentro de este rubro, medicamentos y alimentos y bebidas son la excepción.”La tranquilidad que hay es que la mayor parte de las cadenas [de esta área] está funcionando y eso nos asegura que vamos a tener abasto en el país los próximos meses, con dificultades, con muchas cosas que hay que mejorar y ajustar con el Gobierno, porque todavía hay algunas disposiciones que no son suficientemente claras, que se tienen que afinar, pero digamos que hemos podido salir avante”, citó el líder gremial.

Agregó que el turismo, que contribuye con aproximadamente 6% del PIB, vive una situación complicada, debido a que hoteles, restaurantes y líneas aéreas están detenidos, lo que significa una pérdida importante. Desde su punto de vista, lo mismo ocurre con el sector construcción.

En cambio, García Merino afirmó que hay áreas que continúan operando, como el de agricultura, ganadería, caza y pesca, que representan el 14% del PIB.

“Pero no toda la cadena de valor está trabajando, porque hay algunas plantas, cadenas de venta y centros de distribución que están cerradas, pero digamos que ese sector es el que está trabajando con mayor normalidad si se le puede llamar”, argumentó.

En la industria manufacturera, que representa aproximadamente el 17% del PIB del país, sigue trabajando la cadena de la agroindustria que produce alimentos y bebidas, así como envases y empaques para esta área, expuso García Merino.

Puntualizó que continúan en operación las farmacias, los supermercados y los hospitales públicos, así como las áreas de energía, gas y agua, “que es un sector pequeño respecto al PIB, pero fundamental para el resto de la actividad económica”.

Y a esto añadió a la administración pública, sobre todo la de defensa y seguridad, que también están trabajando.

La gran preocupación

El presidente ejecutivo de la ANDI explicó que los industriales han logrado llevar los productos a los diferentes puntos de venta de supermercados, mercados y pulperías, que son pequeños puestos de venta en las colonias donde se abastece el 60-65% de la población.

“Lo que tenemos como preocupación principal es cómo hacer que los colaboradores de las empresas y la población en general puedan tener el dinero en el bolsillo que les permita tener acceso a esos medicamentos y a esos alimentos”, puntualizó.

A esto añadió que 70% de la economía de Honduras es informal, o sea gente que vende en la calle, que hace trabajo en la casa, y que en términos generales día a día consigue su ingreso y día a día lo consume.

“El sector formal, que es el 30% de la economía, está contribuyendo fuertemente y está tratando de pagar, el pago de la segunda quincena de marzo, está haciendo esfuerzos importantes para, a pesar de no estar trabajando, poder pagar la primera quincena de abril, pero el sector informal no ha podido hacer eso”, argumentó.

Por lo tanto, hizo énfasis en que se tiene que buscar mecanismo para poder poner el dinero en la bola a este sector de la población [que se autoemplea], para que vayan a la cadena de suministro o para que les lleven el suministro, “porque si no van a tener problemas importantes”, concluyó.