Por  Andreas Knobloch

DW.-En vista del empeoramiento de la crisis del coronavirus en Alemania, muchos están buscando formas de ayudar. “Desde el principio, seguimos el desarrollo y la propagación del virus con preocupación”, dice Georg Scheffer, director y propietario de Profümed, una empresa con alrededor de 150 empleados y dos instalaciones de producción en Sajonia y Austria. “Enseguida estuvo claro que había que hacer algo para salvar vidas“.

Como no era viable desarrollar una vacuna tan a corto plazo, Scheffer, que ha mantenido buenas relaciones comerciales con Cuba durante años, quiere importar a Alemania el medicamento cubano Interferón alfa 2B (INFrec) en cantidades suficientes para alrededor de mil pacientes. Este medicamento fortalece el sistema inmunitario y generalmente se usa contra el dengue, el cáncer y las hepatitis B y C. En China, se había utilizado para tratar pacientes con coronavirus, con buenos resultados.

“Por cada vida que podría ser salvada con el uso de interferón vale la pena que pidamos enérgicamente el permiso de importación. No queremos una segunda Italia en Alemania”, dice Scheffer. Su empresa, Profümed, fabrica productos médicos a base de celulosa, como apósitos, compresas y almohadillas de cama, sin entrar en el sector farmacéutico.

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Permiso de importación buscado desesperadamente

La empresa cubana BioCubaFarma aseguró a Profümed que le proporcionaría INFrec para el tratamiento de quinientos a mil pacientes. El plazo de entrega es de hasta 25 días. Sin embargo, para poder hacer el pedido, se requiere la autorización de la entidad reguladora federal para la importación en Alemania. Algo que también prescribe la Ley Alemana de Medicamentos (AMG).

A mediados de marzo, Scheffer contactó a varios ministerios y autoridades regionales. El Ministerio Federal de Economía (BMWi) le respondió que remitía su escrito al Ministerio Federal de Salud (BMG). Scheffer mismo también escribió al BMG. Todavía está esperando una respuesta.

Otra solicitud al Ministerio de Asuntos Sociales del Estado de Sajonia sigue sin respuesta. Cuando se le pregunta a su gabinete de prensa, responden: “Si desea importar productos farmacéuticos, debe cumplir los requisitos de acuerdo con la AMG (permiso, persona competente, almacenamiento, etc.)”. La Dirección Estatal de Sajonia, una autoridad ministerial subordinada al Ministerio del Interior de Sajonia, también tiene competencias en la importación de productos farmacéuticos.

Falta de pruebas concluyentes

Un vocero del Instituto Federal de Medicamentos y Dispositivos Médicos (BfArM) en Bonn responde a nuestras preguntas: “Un requisito previo para lanzar un medicamento al mercado es la aprobación oficial”. Esto requeriría “documentos presentados por una compañía farmacéutica para demostrar la eficacia, seguridad y calidad del medicamento”.

Por el momento, no se puede decir que ninguna medicina sea efectiva contra la COVID-19. Además, en Alemania también se comercializan medicamentos que contienen el ingrediente activo interferón alfa.

Una cosa está clara: INFrec no es la solución a la crisis del coronavirus. El propio presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez, tuvo que salir a mediados de marzo a contrarrestar los rumores en las redes sociales de que Cuba tenía una cura para la pandemia. “El interferón es un producto terapéutico, no es una vacuna”, aclaró en La Habana.

¿Mejor intentarlo en España?

Scheffer quiere seguir intentándolo. Sus planes para importar el medicamento cubano están en punto muerto, pero no se rinde. “Si los alemanes no lo quieren, lo dispensaré en España“. Allí ha tenido unos primeros contactos prometedores.

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Los negocios con Cuba no son nada nuevo para el empresario sajón. Profümed ha recibido de Cuba pedidos de vendajes en euros de seis dígitos. El cargamento de interferón sería una especie de seguro de pago. “Los cubanos probablemente compensarían los pagos y liquidarían así”, dice Scheffer.

Mientras tanto, también hay mucho que hacer en otras áreas: las máscaras protectoras están extremadamente demandadas y escasean, especialmente en el ámbito médico y hospitalario. Scheffer, por eso, cambió los planes de producción a corto plazo en su sede sajona de Brand-Erbisdorf. “Los primeros prototipos de máscara deberían estar listos a principios de este mes”.

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