EFE.- Más de 1.500 hectáreas de bosques fueron calcinadas este fin de semana por al menos cuatro incendios en Nicaragua, que atraviesa la época más seca del año, informó el Gobierno local.

Cientos de miembros del Ejército de Nicaragua, el Cuerpo de Bomberos Unificados y brigadas comunitarias lograron sofocar las llamas, pero no pudieron evitar la pérdida de bosques en la zona fronteriza con Honduras y en tres reservas naturales.

Según la información brindada por el Ejército de Nicaragua, en la comunidad rural de Loma Fría, cerca de la frontera con Honduras, unas 1.114,3 hectáreas de bosques de pino y roble, así como de pastizal seco, fueron calcinadas.

El incendio llegó a amenazar la zona urbana del municipio de Dipilto y la Carretera Panamericana.

Otras 352,2 hectáreas de bosques de roble y de pastizal fueron reducidas por las llamas en la Reserva Natural Miraflor, en el departamento (provincia) de Estelí, en la zona norte de Nicaragua.

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Un total de 3,2 hectáreas de bosques secundarios también fueron convertidas en cenizas en la Reserva Indio Maíz, el mismo lugar donde un incendio de miles de hectáreas sirvió como preludio para el levantamiento popular contra el presidente Daniel Ortega en 2018, que desembocó en la actual crisis sociopolítica en el país.

Una tercera área protegida afectada este fin de semana, denominada Reserva Natura y de propiedad privada, perdió 70,4 hectáreas, en el municipio de San Rafael del Sur, ubicado en el litoral Pacífico de Nicaragua.

Las autoridades militares también reportaron un incendio que quemó 28,1 hectáreas de bosque secundario en el departamento de Jinotega, en la zona norte del país.

Diferentes ambientalistas se quejaron en sus redes sociales por lo que consideraron una reacción tardía de las autoridades, que supuestamente sabían de los incendios desde hace tres días.

Los incendios forestales están entre las mayores preocupaciones de las organizaciones ambientalistas en Nicaragua, que ven en la pérdida de bosques una reducción de la calidad de vida en el país centroamericano, debido a las consecuencias que resultan de la falta de acceso al agua, así como el daño a los ecosistemas.

Datos oficiales indican que Nicaragua pierde unas 70.000 hectáreas de cobertura vegetal cada año, sin embargo, la cifra no ha sido actualizado por las autoridades desde 2007.

La época seca del año inicia en Nicaragua cada diciembre y se extiende hasta mayo, uno de los meses más cálidos y secos del país, junto con marzo y abril.