Por Dr. Miguel Roberto Gutiérrez Román*

El término telemedicina abarca una amplia variedad de tecnologías de telecomunicaciones e información y muchas aplicaciones clínicas, aunque el video interactivo suele ser el medio más común. Los primeros programas de telemedicina se establecieron hace casi 40 años, pero la tecnología ha crecido considerablemente en la última década, permitiendo la mejora y el desarrollo de nuevas herramientas. Sin embargo aún existen algunas regiones con acceso limitado a estas tecnologías, esto en parte refleja la falta de una política de cobertura, los permisos de licencia y otros problemas.

En el mundo casi todas las especialidades médicas han utilizado la telemedicina de alguna forma, sin embargo, existen algunas que la utilizan con mucha frecuencia. Los radiólogos, por ejemplo, han adoptado la tecnología a gran escala. Cardiólogos, dermatólogos y psiquiatras han sido los especialistas clínicos involucrados más activamente en telemedicina, una de las razones es la accesibilidad a múltiples herramientas como son imágenes, videos, audios y escalas de medición en tiempo real para asociar el cuadro clínico del paciente con su historial médico.

Un documento desarrollado por la Universidad de Calgary establece una serie de condiciones que deberían ser consideradas si se fuera a integrar la telemedicina a la provisión de servicios de salud en un país determinado. En ese contexto, la Universidad de Calgary sostiene que, para ser exitosa y sostenible en el tiempo, la telemedicina debe estar totalmente integrada en las estructuras y las políticas de salud.

En América Latina el beneficio de la telemedicina es amplio, ya que este servicio permite llegar a comunidades alejadas y desprovistas de todo tipo de atención; además la migración de la atención de hospitales y clínicas a la residencia del usuario y los teléfonos inteligentes eventualmente disminuye la demanda del espacio clínico en estas áreas, priorizando la respuesta de atención.

La telemedicina es una muy interesante promesa de mayor oferta en cantidad y calidad de servicios de salud. Como todo procedimiento novedoso, genera incertidumbre, sin embargo, podría suceder que un mayor número de individuos accediera a mejores opciones diagnósticas y terapéuticas, independientemente de las distancias o de los condicionantes sociales y todas estas acciones ayudarían a definir nuevos programas que mejoren la salud en cada región.

*El Dr. Miguel Roberto Gutiérrez Román  es Coordinador Médico en Doc.com 

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