Por Juan Pablo Brichetti | Maria Eugenia Rivas Amiassorho | Tomás Serebrisky

Desde la aparición del COVID-19 en un mercado en la provincia de Wuhan en China a principios de diciembre de 2019, fueron pocos los expertos que pudieron prever la magnitud de los impactos económicos que tendría tan solo un trimestre más tarde. Para reducir este impacto en la población, los gobiernos de América Latina y el Caribe (ALC) han desarrollado distintas medidas de apoyo a fin de asegurar el acceso a los servicios básicos de agua, energía y transporte público.

¿Pero qué sucedía con la capacidad de pago por estos servicios antes de la pandemia? ¿Qué sucederá con el gasto en servicios durante la crisis causada por el COVID-19 cuando aumente el desempleo y se reduzcan las fuentes de ingreso laboral en la región? En este blog presentaremos datos sobre el gasto en servicios de infraestructura en la región que responden estas preguntas.

¿Cuánto representa el gasto en servicios de infraestructura para los sectores de menores ingresos?

Previamente a la crisis económica que causara la pandemia, los servicios de agua y saneamiento, electricidad y transporte público representaban entre un 10 y un 12% del gasto total de los hogares más pobres en las ciudades más grandes de ALC.

Gasto en servicios de infraestructura por quintil de ingreso en megaciudades de ALC

Gráfico ENE_Gasto_infraestructura

Fuente: Basado en Encuestas de Gasto de Hogares: 2017 para Chile, 2018 para Lima y Santiago de Chile, y 2019 para São Paulo (Cavallo, Powell y Serebrisky, 2020)

¿Qué sucederá con el gasto en servicios de infraestructura durante la crisis asociada a la llegada del COVID-19?

La paralización de la actividad económica causará una caída importante en los ingresos de los hogares, especialmente de los más vulnerables. Una consecuencia directa de la caída de los ingresos será el incremento de la carga que el pago de servicios tendrá en los menores ingresos de los hogares. Para ilustrar el problema realizamos un ejercicio muy simple en el cual se asume una caída del 30, 50 y 70% del ingreso de los hogares del quintil más pobre. Dadas las restricciones en la movilidad por la imposición de cuarentenas eliminamos el gasto en transporte.

Los resultados de este análisis señalan que el gasto en electricidad, agua potable y saneamiento puede llegar a representar entre el 8 y el 30% para los hogares pertenecientes al quintil de menores ingresos en el caso de una reducción del ingreso del 70%, como lo muestra la siguiente figura.

Gráfico ENE_Gasto_infraestructura

Gasto en servicios de infraestructura (agua y electricidad) para el quintil de ingreso más pobre y simulación del gasto ante una reducción del ingreso del 30, 50 y 70% durante el COVID-19 en megaciudades de ALC

Fuente: Basado en Encuestas de Gasto de Hogares: 2017 para Chile, 2018 para Lima y Santiago de Chile, y 2019 para São Paulo.

El problema de la asequibilidad de los servicios es un desafío multidimensional que excede la actual pandemia pero que se ha agudizado durante esta crisis. La región se enfrenta a grandes desafíos para asegurar servicios de infraestructura asequibles. Conscientes de esta problemática los gobiernos destinan en promedio 0.7% del PIB para subsidiarlos.

Resulta importante resaltar que los datos de gasto que se obtienen de las encuestas de hogares ocultan consumo reprimido y que por ello el problema de capacidad de pago es peor de lo que muestran los números. Al no tener ingresos, se consume menos de lo deseable y necesario.

Datos de movilidad ilustran este problema. Un análisis del uso de medios de transporte por quintil de ingresos en una muestra de ciudades de la región revela que entre el 40 y el 45% de todos los viajes de las personas de bajos ingresos corresponden a viajes a pie, mientras que esta cifra en los grupos de altos ingresos se ubica entre el 10 y el 20%. Es decir, las personas con menores ingresos caminan más porque no pueden pagar la cantidad de viajes que les gustaría hacer para satisfacer sus necesidades de movilidad.

Los resultados que mostramos en este blog ponen de manifiesto que los gobiernos de la región están actuando en la dirección correcta al desarrollar paquetes de medidas que aseguren el acceso y la continuidad a los servicios para todos los ciudadanos durante esta crisis. Mas allá de las decisiones que incluyen la prohibición de cortar el suministro, gratuidad de los servicios o créditos para diferir su pago, la pandemia del COVID-19, presentan una oportunidad única de replantear los mecanismos de subsidios actuales para brindar servicios de infraestructura asequibles para todos hoy y siempre.

El post “Gasto de los hogares en la región” es la primera entrada de la serie de post titulada “Servicios asequibles para todos en tiempos de coronavirus (y siempre)” enfocados en mostrar como la crisis vinculada al COVID-19 afecta tanto a los prestadores como a los usuarios de los servicios de electricidad, transporte y agua potable y saneamiento en la región.

*Este texto se publicó originalmente en el blog del Banco Interamericano de Desarrollo