En medio de la pandemia del coronavirus COVID-19, un equipo de 10 ingenieros creó un respirador para asistir a las personas contagiadas por el coronavirus.

La idea se originó en un grupo de exempleados de la empresa Intel poco después de que el COVID-19 llegara a Costa Rica.

Uno de los ingenieros, llamado Mauricio Arce se unió con su amigo Mauricio León de la empresa TLS Precisión, para determinar el diseño y la estructura del proyecto. León recomendó a especialistas de la empresa Enerza Industrial y entre todos decidieron llevar a cabo el proyecto.

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Se hicieron pruebas del diseño y la elección de los materiales para poder ser utilizado en centros médicos, así lo indicó Brian Muñoz, de acuerdo con el portal crhoy.com

Funcionamiento

El respirador funciona de forma robótica con un AMBU (Airway Mask Bag Unit), una especie de respirador manual.

El sistema utiliza el AMBU y lo adapta con una máquina que reemplaza la técnica manual. Esto permite medir la frecuencia de la respiración y la comprensión que el paciente necesita, todo a través de una pantalla.

“Robotizamos o automatizamos la compresión del AMBU. Una persona puede sobrevivir con un AMBU en su cara, pero nadie va a estar a su lado las 24 horas haciendo ventilación manual. Lo que hicimos due automatizarlo para que generara ventilación controlada y mantener bien al paciente. Funciona con electricidad”, detalló Muñoz.

El respirador se puedes adaptar para niños y adultos.

Muñoz aseguró que el proyecto es si fines de lucro y que, loq ue buscan es aporta su “granito de arena” ante la situación que vive el país. El siguiente paso es reunirse con directivos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) o del Ministerio de Salud y plantear la propuesta.

“Lo que necesitamos es que ellos lo certifiquen o prueben que nuestro aparato no va a matar a alguien. Es sin fines de lucro porque lo que queremos es ayudar. No queremos generar ganancias por la venta del ventilador”, declaró el ingeniero.

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En el mercado internacional los respiradores más baratos cuestan aproximadamente 25,000 dólares, mientras que el prototipo creado por los ingenieros ticos cuesta alrededor de 3,500 dólares, con materiales y mano de obra incluida.

Los ingenieros que participan en el proyecto del respirador son: Brian Muñoz, Bodney Lizano, Marco Soto, Pablo Araya, Ana Jiménez, Andrea Mora, Eduardo Castillo, Francisco Lanuza, Mauricio León y Cesar Araya.