Por Urías Gamarro

Esto afectará áreas importantes como el turismo y las remesas familiares.

El indicador es menor a la estimación que realizó la semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) de -2% y del Banco Mundial (BM) de -1.8%, respectivamente.

La Cepal advierte sobre el desempleo y el incremento de la pobreza en la región.

Áreas sensibles

El informe “Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación”, que publicó este martes 21 de abril la Cepal, detalla que habrá efectos sensibles en el aparato productivo para Guatemala y Centroamérica.

El documento cita que, para las economías de Centroamérica, se espera una caída de -2.3% y los precios más bajos de los productos básicos no serían un problema ya que son importadoras netas de alimentos y energía.

Sin embargo, sí habrá fuertes efectos negativos por la caída del turismo y la reducción de la actividad de los Estados Unidos, principal socio comercial y la mayor fuente de inversión extranjera directa y remesas de esos países.

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Advierte que los flujos de remesas hacia América Latina y el Caribe se podrían contraer entre un 10% y un 15% en 2020 y podrían pasar entre 4 y 8 años para que retomen el monto alcanzado en 2019.

En varios países de la región, la contribución de este flujo a la actividad económica es muy significativa. En Haití representaron más del 30% del PIB; El Salvador y Honduras aportaron en torno al 20%, y en Jamaica, Guatemala y Nicaragua su peso fue superior al 10%”, enfatiza el documento.

El informe resalta que entre un 80% y un 90% de las remesas se usan para cubrir necesidades básicas de los hogares receptores como alimentación, salud y vivienda, por lo que su contracción tendrá fuertes efectos en el consumo y la incidencia de la pobreza.

Además, que la emergencia sanitaria afecta en EE. UU., a sectores donde los migrantes se emplean como la construcción, restaurantes y hoteles.

Al respecto Juan Pablo Carrasco presidente de la Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana (AmCham), respaldó los expuesto por la Cepal y afirmó que los mayores impactos para la economía serán por las remesas familiares y el sector turismo.

“Va a haber una caída en el ingreso de remesas familiares y conforme la economía de los Estados Unidos esté afectada a más largo plazo, mayor será para Guatemala”, expresó el directivo.

La misma situación ocurrirá con otros países de la región, que son los principales socios comerciales.

Carrasco consideró que estas cifras que proyecta la Cepal, el FMI y el BM deberán ser revisadas, mientras más duren las medidas de cierre de actividades por la contención para evitar más contagios, por el aislamiento y el cierre de comercios.

“Todas estas proyecciones que se hacen es que se piensa que la economía va a reabrir mañana y no hay una fecha para la reapertura de la actividad y los negocios de forma normal. Cada día que pasa tiene un impacto negativo a mediano y largo plazo”, enfatizó.

Con la información que brindaron los tres organismos financieros internacionales en estas dos semanas, las autoridades monetarias realizarán los análisis macroeconómicos y oficializarán las cifras para Guatemala, se dio a conocer.

Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.

Crisis en turismo

El turismo será uno de los sectores más afectados y su recuperación depende de la apertura de las fronteras a nivel mundial, señala el documento.

En 2020 se registraría una reducción de entre un 20% y un 30% en el número de llegadas de turistas en el mundo, una caída mucho mayor que la observada en 2009 que fue de 4%.

“En un escenario en el que los ingresos por turismo disminuyeran un 30% en 2020, el PIB se reduciría 2.5, 0.8 y 0.3 puntos porcentuales en el Caribe, México y Centroamérica, y América del Sur”, resalta el documento de Cepal.

Shocks internos y externos

El documento menciona los choques internos y externos en la medida que las políticas de contención sanitaria para prevenir la propagación de la pandemia conducen a una paralización de la producción y actividad económica.

“Ante la inexistencia de tratamientos y vacunas para enfrentar al virus, los esfuerzos para controlar la epidemia se centran en restricciones a la circulación de individuos, lo que afecta la actividad productiva con diferente intensidad según los sectores. Las cuarentenas y el aislamiento social implicaron marcadas caídas en actividades como la aviación, el turismo, el comercio y las zonas francas”, detalla el informe.

Confirma que las empresas, independientemente de su tamaño, enfrentan importantes disminuciones de sus ingresos, dificultades para el acceso al crédito y un aumento de la probabilidad de insolvencia.

Además, que los trabajadores sufren un fuerte impacto en las condiciones laborales, empleo o ingresos, que sumado a lo anterior lleva a un deterioro de segunda vuelta en la demanda agregada de los países y a aumentos en la pobreza.

De acuerdo con la intensidad con que se verían afectados por las medidas de contención, hay tres grupos de sectores con pesos muy diferentes en el PIB según los países; estos pesos se estiman de forma directa sin considerar impactos secundarios o intersectoriales.

En ese sentido los menos afectados serán agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca; los medianamente afectados, explotación de minas y canteras, industrias manufactureras, suministro de electricidad, gas y agua, construcción, intermediación financiera, inmobiliarias, servicios empresariales y de alquiler, administración pública, servicios sociales y personales.

Pero los más afectados serán comercio al por mayor y al por menor, reparación de bienes, hoteles y restaurantes, transporte, almacenamiento y comunicaciones, servicios en general.

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Desempleo y pobreza

La Cepal advierte una tasa de desempleo en torno al 11.5%, y una alta tasa de informalidad laboral de la región hace a los trabajadores muy vulnerables a los efectos de la pandemia y a las medidas para enfrentarla.

La caída del 5.3% del PIB y el aumento del desempleo en 3.4 puntos porcentuales tendrían un efecto negativo directo sobre los ingresos de los hogares y su posibilidad de contar con recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas.

En ese contexto, la tasa de pobreza aumentaría 4.4 puntos porcentuales durante 2020, al pasar del 30.3% al 34.7%, lo que significa un incremento de 28.7 millones de personas en situación de pobreza.

*En alianza con Prensa Libre