Por Mario Pacheco*

Michael Lane Brandin, un joven del estado de Texas en Estados Unidos, publicó en su cuenta de Facebook que tenía coronavirus y que los doctores le habían dicho que el virus se propagaba por el aire, las muestras de solidaridad no se hicieron esperar y el joven recibió muchos mensajes de sus amigos que le preguntaban sobre su estado de salud; al ver la magnitud de la reacción, Lane decidió decir la verdad, que lo que había dicho era mentira y que no tenia coronavirus.

Pese a esta afirmación el rumor comenzó a expandirse por el condado de Tyler,  donde Lane vive y causó pánico en la población, ya que en el momento de la publicación, en el mes de marzo, no se habían impuesto las medidas de confinamiento, y las personas llamaban al hospital para saber si la noticia era cierta y si podían hacer algo para protegerse del virus.

El joven fue arrestado por cargos de “Falsa Alarma”, un delito menor clase A. Él en su defensa argumentó que solo quizo realizar un experimento social.

La historia anterior demuestra cómo una noticia falsa puede causar mucho daño en un momento de crisis, puede incluso afectar la salud mental de quienes las reciben y nublar su juicio para la toma de desiciones efectivas; de igual manera puede tener impacto en la economía, provocando lo que se conoce como compras de pánico que traen como consecuencia desabastecimiento de mercado de productos esenciales para prevenir la crisis y también un aumento significativo en los gastos de salud, ya que al generar rumor que existe un caso y un posible brote en la  comunidad, cientos de personas al menor síntoma asistirán a los hospitales colapsando los servicios sanitarios y limitando el nivel de atención a los casos verdaderamente urgentes.

Este escenario no es utópico, ya ocurrió en diversas partes del mundo y cuando aún se presentaban los primeros casos de COVID-19 fuera de China, el mercado de las mascarillas, alcohol gel y productos desinfectantes sufrió un desabstencimiento casi de inmediato sin que hasta hoy se pueda recuperar al ciento por ciento; en consecuencia, esto provoca mayor vulnerabilidad en la población que no logró la compra de estos insumos y pone en riesgo el nivel de respuesta de los diferentes sistemas de salud ya que al no contar con los insumos necesarios para prevenir el contagio los casos pueden incrementar considerablemente.

¿Pero qué tan difícil es encontrar información fiable sobre el COVID-19? La respuesta no es muy alentadora, realmente es muy difícil, ya que si somos usuarios y consumidores de información a través de las redes sociales, cada día según estudios, estamos expuestos en un 80%  a información imprecisa, falsa o maliciosa por todos los canales más populares de estas redes sociales. Los motivos son muchos, ya que quienes promueven este tipo de información buscan primero generar mayor nivel de interacción en este mundo virtual, incrementar el número de seguidores y, muchos incluso, lo hacen bajo solicitud y pago de grupos interesados en generar desinformación con una intención directamente política, otros apuestan por la primicia y pasan rastreando las novedades de la enfermedad en la web y cuando encuentran algo que puede ser potencialmente viral lo publican sin una investigación previa y bajo ningún criterio científico.

Por esta razón, estimados lectores, quiero dejar tres recomendaciones que funcionan para distinguir entre la información confiable y la no confiable, sobre todo en este mundo tan interconectado en el que vivimos actualmente.

1.        No todo lo que brilla es oro. Desconfíe de toda la información viral con titulares llamativos o sensacionales en redes sociales: Es importante entender que si la noticia llama poderosamente su atención no la comparta de inmediato, busque otras fuentes que confirmen la información, seguramente si es muy importante, fuentes oficiales de gobierno o entidades científicas la habrán anunciado primero.

2.        No reaccione emocionalmente ante fotografías sin saber si son reales o corresponden al hecho que se relaciona: Sule suceder las noticias falsas contienen imágenes que a primera vista causan impacto emocional, apelando a la sencibilidad humana, y una forma sencilla para constantar si estas imágenes corresponden a un hecho cierto puede hacer la siguiente: nada mas debe copiar la URL de la imagen y entrar al navegador google, posteriormente debe  ir a la sección de imágenes y luego a la camará que aparece contiguo a la barra del buscador, ahí podra copiar la URL de la imagen que desea corroborar, en ese momento se despelagarån todas las noticias relacionales a esa imagen.

  • Busque información a travez de los medios tradicionales Radio y Televisión: Si bien en estos tiempos, tambien estos medios de comunicación han sido victimas de las noticias falsas, siguen siendo los mas confiables, ya que en su mayoría son medios legalmente establecidos y por ello mantienen criterios de información, ademas su planta periodística busca información y la contrasta antes de ser divulgada publicamente, siendo un filtro importante que genera credibilidad a la noticia.

Si se aplican adecuadamente estas tres sencillas claves se puede ser menos vulnerables a ser víctimas de la desinformación y mejorarå nuestro crierio a la hora de tomar desiciones en momentos claves, permitiendo actuar de manera más eficaz para enfrentar la crisis, y contribuye de igual manera a la economía al evitar caer en las llamadas compras de pánico y aportando alivio al sistema de salud que debe priorizar los casos en medio de esta pandemia.

*Periodista salvadoreño y conductor de la revista informativa Al Cierre.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.