Dr. Miguel Roberto Gutiérrez Román*

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) como una pandemia, con más de 720,000 casos reportados en más de 203 países al 31 de marzo. La estrategia de respuesta incluyó diagnóstico temprano mediante pruebas de PCR, aislamiento de pacientes enfermos, monitoreo sintomático de contactos, casos sospechosos, confirmados y una cuarentena de salud pública. El confinamiento de la población y el impacto del brote en los sistemas de atención médica mundial están interrumpiendo la atención de rutina para los pacientes que no tienen COVID-19 y padecen otras enfermedades. En este contexto, se ha promovido y ampliado la telemedicina, en particular las consultas por video, para reducir el riesgo de transmisión, especialmente en el Reino Unido, Francia, España, China, Australia y Estados Unidos.

Las mejoras tecnológicas, la reducción de costos de telemedicina combinadas con internet de alta velocidad y la difusión masiva de teléfonos inteligentes hacen posible el monitoreo remoto de pacientes para evaluar quienes necesitan una atención prioritaria en centros hospitalarios o si la enfermedad puede tratarse desde el hogar de un paciente.

Sin embargo, la mayoría de los países carecen de un marco regulatorio para autorizar, integrar y compensar la telemedicina en la prestación de atención para la salud. Actualmente hay dos posibilidades disponibles para los pacientes: (1) telemedicina directa con proveedores privados que dependen principalmente del pago directo del usuario o seguro privado y (2) soluciones gratuitas, principalmente de compañías con sede en los Estados Unidos.

Italia con la segunda mayor carga de COVID-19 en el mundo, no incluye la telemedicina en los niveles esenciales de atención otorgados a todos los ciudadanos dentro del Servicio Nacional de Salud, hasta que el Ministerio de Innovación Tecnológica y Digitalización, el Instituto Nacional de Salud y la OMS, emitieron conjuntamente una convocatoria abierta para propuestas de tecnologías de sistemas de monitoreo y telemedicina.

En Francia, el Ministerio de Salud firmó un decreto el 9 de marzo de 2020, que permite la remuneración de teleconsultas por parte del Instituto Nacional de Salud (NHI), para pacientes con síntomas o casos confirmados de COVID-19. El decreto tenía como objetivo disminuir los viajes innecesarios para consultas médicas, limitar el número de personas que se agrupan en salas de espera, detectar pacientes sospechosos y permitir el seguimiento de casos leves confirmados desde el hogar. A medida que el brote empeoró, se permitió legalmente la financiación temporal para el seguimiento por parte del personal de salud a través de teleconsultas.

Este modelo ha sido reforzado por el Consejo Superior de Salud Pública, que recomendó la priorización de las teleconsultas para personas con factores de riesgo, seguido de pautas clínicas y prácticas para el examen del paciente por video, en la segunda semana de confinamiento nacional, se facturaron 486.369 teleconsultas al NHI, lo que representa alrededor del 11% de todas las consultas de la semana.

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En Estados Unidos mas de cincuenta sistemas de salud cuentan con programas de telemedicina, como por ejemplo: Jefferson Health, Mount Sinai, Kaiser Permanente, Cleveland Clinic y Providence, permitiendo a los médicos ver pacientes que están en casa. Los sistemas que carecen de esta herramienta pueden externalizar servicios similares a los médicos y al personal de apoyo proporcionado por Teladoc Health, Doc.com o American Well. Los sistemas de salud han desarrollado flujos lógicos automatizados (bots) que remiten a los pacientes de riesgo moderado a alto hacia los triages de enfermería y también permiten que los pacientes programen sus teleconsultas con proveedores establecidos a bajo costo.

El 10 de Abril el Gobierno de la Ciudad de México informa que el personal médico que se encuentra en el Locatel implementa el servicio de telemedicina, a través de video llamadas, primero se realiza un test electrónico para COVID-19 y posteriormente si se detecta que el caso es urgente, un médico se comunica con el usuario, en esta video llamada se hace un análisis de los síntomas, que permite hacer filtro para enviar la llamada al 911, y en dado caso de que sea una urgencia se traslade en ambulancia.

En este contexto, las soluciones presentadas por algunos gobiernos, son útiles para apoyar y aliviar la presión sobre los sistemas de atención médica, preveneir contagios e informar a la población, sin embargo hasta la fecha la mayoría no están integradas a los sistemas nacionales de vigilancia epidemiológica y salud publica, por tal motivo es muy importante que el sector publico y privado trabajen en conjunto para mejorar los sistemas de salud ante esta pandemia y brotes futuros.

*Coordinador Médico en Doc.com