Por Ángel García-Juárez

Hoy en día la telepsicología ha posibilitado el camino para la implementación de tratamientos aún en el distanciamiento social en todo el mundo. Y es que, por donde miremos, los resultados de afectaciones psicológicas en las condiciones sociales insisten en el riesgo que este momento histórico puede desencadenar. De hecho en las investigaciones que se realizan en DOC.COM bajo una estricta metodología exploratoria de tipo cuantitativa y utilizando un análisis longitudinal de alta estructuración retrospectiva de información aplicada, se han obtenido resultados similares a los que ya han sido publicados por revistas de investigación de las grandes universidades o los institutos más importantes del mundo.

Para la revista The Lancet las afectaciones que se han encontrado en la literatura son principalmente agotamiento, desapego a los demás, ansiedad, irritabilidad, insomnio, afectación en la concentración e indecisión, incluso hasta estrés postraumático. Así mismo un dato llama significativamente la atención, nos referimos a las investigaciones que indican que los niños que han sido sometidos al aislamiento social sin prevención han desencadenado en proporción síntomas de estrés postraumático cuatro veces más altos que los niños que no fueron sujetos a las condiciones de aislamiento, en otros contextos mundiales. Por otro lado, para el caso de la sintomatología depresiva, se ha encontró además que incluso 3 años después del aislamiento social,  la población presentó un porcentaje significativo de síntomas depresivos derivados del encierro.

Así mismo la experiencia mundial del 2003 con el brote SARS-CoV, nos enseñó que el abuso de alcohol y los síntomas de dependencia se asociaron positivamente con la cuarentena.

Para las investigaciones realizadas por DOC.COM, se han encontrado datos en tiempo real sobre las afectaciones psicológicas de la población. En ellas cabe destacar la última investigación realizada, en donde pudo encontrarse que las principales afectaciones en una población mexicana que utilizó los servicios de telepsicología fueron ansiedad, sintomatología ansiosa, seguido de problemas de pareja en el contexto actual. Mientras que, en Latinoamérica, las principales afectaciones fueron en primer lugar, sintomatología depresiva, seguida de problemas de pareja, y en tercer lugar afectaciones directas en el autoconcepto y autoestima.

Prevención psicológica un antídoto contra la catástrofe

Sin duda alguna, estamos en un momento crítico que podrá definir el estado emocional de la población. Es el momento necesario en el que debemos considerar la prevención en salud mental. En el mundo, ya se han puesto en marcha diversos planes y programas para mitigar las consecuencias psicológicas que podrían presentarse por efecto de la pandemia mundial. Para DOC.COM el trabajo clínico a distancia no es nuevo, a lo largo de varios años de experiencia y a través de la implementación de protocolos internacionales, se destaca como un servicio que hoy creemos necesario para la población. Es tiempo de reconocer en el mundo que somos seres vulnerables, pero al serlo, también somos seres de experiencia, aprendamos de esto, aprendamos de la investigación, es tiempo de volver la mirada a nosotros mismos y dar cuenta que prevenir, siempre será la mejor manera de cuidarnos.

El origen de lo virtual como empuje a la telepsicología

Fue en 1952 cuando nace Philippe Quéau, un experto en Ciencias de la Información y la Comunicación que en 2003 fue nombrado Director de la Oficina UNESCO en Moscú. Este experto sin saberlo prepararía el camino para la reflexión sobre lo virtual y sus consecuencias, que han permitido ampliar en cierto sentido la realidad, una realidad que diversas disciplinas han utilizado para la implementación de sus saberes a través de este espacio, más allá de la realidad, pero siendo la realidad misma, a saber: la virtualidad que permite la acción aún en la distancia y a través de tecnología, en otras palabras que son las de Quéau: 

“La palabra virtual proviene del latín virtus, que significa fuerza, energía, impulso inicial. Las palabras vis, fuerza, y vir, varón, también están relacionadas. Así, virtus no es una ilusión ni una fantasía, ni siquiera una simple eventualidad, relegada a los limbos de lo posible. Más bien, es real y activa. Fundamentalmente, la virtus actúa. Es a la vez causa inicial en virtud de la cual el efecto existe y, por ello mismo, aquello por lo cual la causa sigue estando presente virtualmente en el efecto. Lo virtual, pues, no es ni irreal ni potencial: lo virtual está en el orden de lo real”. (1995, p. 27)

Y en tanto tal con una acción directa, permitiendo por lo tanto que el ser humano sea afectado (lease afectos) por aquello que se denomina virtual. Y es este elemento lo que nutre las posibilidades de realidad, incluso se presenta como un más allá de las capacidades cognitivas del ser humano, una apuesta por aquello que la tecnología y lo simbólico ha configurado en escenarios de interacción no restringidos al contacto físico directo. Una posibilidad que sólo quienes se han permitido explorar este campo de posibilidad, han dado crédito a la fuerza en el sentido etimológico de la palabra de lo que la virtualidad permite, en este caso la posibilidad que tiene con los servicios de salud, porque quien conoce lo anterior sabe de las posibilidades infinitas que este concepto permite, en otras palabras: Telepsicología.

Así la telepsicología es la prestación de servicios psicológicos a través de tecnologías de la información y telecomunicación que permite el procesamiento de información o datos de salud, con diversos fines, principalmente, para fines epidemiológicos. La telepsicología en su definición más amplia incluye las computadoras, los teléfonos, las videoconferencias, correo electrónico, permitiendo la comunicación sincrónica, es decir en interacción en tiempo real o bien asincrónica desfasada en tiempo. Hoy en día es esta modalidad la que se establece como prioritaria en una sociedad que requiere superar las barreras geográficas o temporales, permitiendo así el acceso a la población con dificultades de desplazamiento. Incluso resulta idóneo —lo estamos viviendo (COVID-19)— ante catástrofes mundiales.

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