Por Uriel Naum Ávila*

La industria del turismo está en la posición número seis entre las que más contribuyen al PIB de la región, con 9%, gracias a los cerca de 200 millones de turistas que recibe al año América Latina, generando con ello aproximadamente 19 millones de empleos anualmente.

Desde hace varios años el turismo ha sido una ventana de empleos y negocios para los países latinoamericanos, sobre todo una alternativa de servicio que permite a muchas economías de la región no colapsar, al no tener capacidades competitivas en otras industrias como la manufacturera, por ejemplo.

Sin embargo, hoy la industria del turismo, que venía de ocho años de crecimiento constante, está ‘en terapia intensiva’; la causa, como en muchos otros sectores, también es el Covid-19. De marzo a la fecha, más de 90% de los destinos turísticos en el mundo han cerrado, y los de Latinoamérica no han sido la excepción. 

En una charla reciente sobre el tema que organizó Alianza de Impacto Latino con actores clave de esta industria, el diagnóstico final resultó más complejo de lo que muchos pensábamos. “El turismo venía de generar 1 de cada 10 empleos en el mundo, además de ser el sector en el que más mujeres participan. Para que se hagan una idea, los efectos económicos que estamos estimando para el turismo podrían ser 15 veces más graves que los que generó el 11-S con el ataque a las Torres Gemelas”, comentó Natalia Bayona, experta en Innovación y Transformación en la Organización Mundial de Turismo (OMT).

Ha sido justo la OMT la que en las últimas semanas ha buscado acercar a los gobiernos diferentes iniciativas con el objetivo de salvaguardar los empleos en el sector, mantener las restricciones necesarias para evitar que se propague más la pandemia y preparar a las empresas vinculadas al turismo para el día después, es decir, cuando todo vuelva a la “normalidad”.

23 han sido las recomendaciones de la OMT a los gobiernos del mundo, todas ellas elaboradas por expertos de primer nivel, pero uno de los problemas a los que se enfrentan compañías que operan en diferentes países de la región, hizo ver en el encuentro on line Anko Van der Werf, CEO de Avianca, es que cada país aplica medidas diferentes, “entonces en un país te piden considerar ciertos protocolos y en otros, otros; en un país se tienen ciertos beneficios y en otros, otros. En el futuro deberán los gobiernos trabajar en un mismo sentido si quieren sacar al sector turismo de este tipo de crisis”.

Como sucede en muchos otros sectores, el del turismo también tendrá que reinventarse para salir adelante. Las empresas del sector son las principales protagonistas de este nuevo episodio económico, donde la innovación y el desarrollo en el servicio serán cruciales para sobrevivir. “En nuestro caso -dice Diana Plazas, directora de Marketing y Ventas de Marriott Caribe y América Latina-, lanzamos un Consejo de Limpieza Global, sabiendo que de ahora en adelante este será un tema de primera importancia para el viajero. Los eventos no serán igual; el check in, tampoco; la forma en que los huéspedes abran las puertas de sus habitaciones tampoco. Trabajamos en estas nuevas realidades desde ya”.

Por el momento, la necesidad de flujo en caja es de vital importancia, dice el CEO de Avianca. Y es ahí donde pide intervención directa de los gobiernos para apoyar la operación de las empresas y, sobre todo, mantener los empleos. Aclara que no es un recurso a fondo perdido, sino que las empresas saben que tendrán que pagar cuando la maquinaria del sector comience a funcionar.

En el futuro inmediato, el Administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, Iván Eskildsen, considera que las empresas del sector turismo tendrán que apegarse más a principios sustentables, como parte de las lecciones que deja esta pandemia: procesos ‘verdes’, servicios más ecológicos que contribuyan y no destruyan el ecosistma.

Para Iván Eskildsen, las rutas compartidas de turismo podrían ayudar a lograr que la región tenga un mayor atractivo turístico para el viajero internacional. Aunque para eso, una vez más, es necesario que los gobiernos de los países trabajen de manera conjunta en proyectos turísticos regionales. La pregunta es: ¿están dispuestos a hacerlo más allá de ideologías e intereses locales?

*Periodista de negocios de Latam