Por Mayte Barba Abad*

La época actual nos ofrece grandes retos y oportunidades para mejorar nuestras competencias como líderes y apoyar a nuestro equipo de trabajo aún a la distancia y de manera remota.  El mundo ha cambiado y las organizaciones el día de hoy, estando preparadas o no, en su mayoría tuvieron que llevar a cabo la transformación digital con más rapidez de lo que habían planeado. Por supuesto, frente a este cambio tenemos que enfrentar retos tecnológicos, personales, sociales y organizacionales.

Entre los retos tecnológicos, es menester que los líderes cuenten en su equipo de trabajo con las herramientas necesarias para realizar sus labores como lo son las computadoras, los celulares, la electricidad y el internet. Sin embargo, esta situación es grave en algunos países de Latinoamérica en los que existen grandes brechas digitales, países como Nicaragua, Honduras y Guatemala tienen menos del 45% de penetración de internet a comparación con más del 90% de Canadá y el 96% de Estados Unidos. Centroamérica y el Caribe tienen una penetración de acceso al Internet de entre un 61% y 48% respectivamente, de acuerdo con la GSMA, y esto, aunado a la escasa alfabetización digital, nos da una clara señal de cómo esto afectará negativamente a la productividad.

Otro de los retos que tendremos que enfrentar es transformar nuestro rol como líderes. Si tú, querido lector, sigues pensando que el liderazgo es control, autoridad y estar encima de tus colaboradores para asegurarte que estén llevando a cabo sus tareas, permíteme decirte que no eres un líder; eres un “jefe” que más que inspirar, retar y apoyar el florecimiento de los seres humanos, se ha convertido en “celador” de sus colaboradores.

El líder del siglo XXI tiene claro que su centro son las personas y que requiere apoyar su florecimiento, conoce que el desempeño óptimo de sus colaboradores va unido al bienestar y desarrollo integral de los mismos. Sabías que entre mayor moral positiva haya en nuestra organización, mejor será la motivación y productividad. El liderazgo es acerca de las personas, no es trabajar por los indicadores, sin embargo, el trabajar con y para las personas irremediablemente nos llevará a los resultados.

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El líder que afronta de manera efectiva el trabajo a distancia confía en su equipo y les brinda autonomía entendiéndose a ésta como la posibilidad de elegir cómo, cuándo y dónde hacer su trabajo, pero con una mirada clara y enfocada hacia cumplir resultados. Por lo tanto, para que esta autonomía sea efectiva debemos establecer junto con nuestros colaboradores los objetivos a cumplir y otorgarles flexibilidad en la manera de alcanzarlos. Asimismo, debemos buscar ofrecer una retroalimentación constante que resalte las fortalezas y apoye cuando existan áreas de oportunidad.

Como líder tienes que conocer a tus trabajadores y establecer una comunicación clara y abierta con el fin de apoyarlos en el desarrollo de su trabajo. Establecer horarios para reuniones y utilizar las herramientas a su disposición para mantenerlos conectados.

Aliente al trabajo colaborativo, recuerda que la verdadera fortaleza de tu equipo se logra con la suma de las competencias de todos sus miembros, por favor deja atrás la vieja idea de compararlos entre ellos y volverlos adversarios. Recuerda que solamente colaborando internamente van a poder competir externamente. Un ambiente colaborativo se caracteriza por la confianza, la honestidad, la visión compartida, el apoyo mutuo y un sentimiento de propósito y contribución a algo más grande que nuestra propia labor, así como flexibilidad y una tendencia a aprender de los errores.

Apoya la resiliencia, un líder resiliente es capaz de enfrentar la incertidumbre y la complejidad de esta época buscando oportunidades y sacando lo mejor de sí.  Sabemos que se aprende mucho del éxito, pero también sabemos que se aprende más de las caídas y de las crisis o retos. ¿Qué aprendizajes estás obteniendo ahora? Y ¿qué fortalezas requieres para afrontar esta nueva realidad? En estos momentos es cuando las familias, las organizaciones y el mundo necesitan líderes valientes que crezcan y salgan fortalecidos de estos retos. Reflexiona: ¿Cómo te gustaría que la gente que trabaja contigo recordara tu actuación en estos días de pandemia mundial? Las personas resilientes actúan desde la proactividad, no desperdician su tiempo en aquello que no pueden cambiar. Este tipo de líder reacciona rápidamente al nuevo escenario, identifican lo que pueda facilitar su trabajo, aquello que lo pueda obstaculizar y actúan en consecuencia.

Busca el desarrollo y la capacitación tanto propia como de tus colaboradores, este es un momento crucial e ideal para educarnos, aprender nuevas habilidades y aprovechar los cientos de cursos que podemos encontrar en internet de manera gratuita o a precios muy accesibles. Esta capacitación te ayudará a mejorar la actitud de tus colaboradores, aumentando el compromiso y la identificación con la empresa y por lo tanto la productividad.

Hoy es un buen momento como líder para preguntarte: Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo? Si no soy yo, ¿quién?

*Profesora de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey

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