Por Sergio Villalón*

Hoy resulta prácticamente imposible concebir un mundo sin iluminación artificial. Alrededor del 90% de nuestro tiempo lo pasamos en espacios interiores donde la luz solar es insuficiente. En la sociedad moderna, la iluminación es vital para nuestro bienestar y llevar a cabo la mayor parte de actividades cotidianas. Sin embargo, me atrevo a pensar que, por ser un recurso ampliamente disponible, desde hace varias generaciones perdimos el aprecio por su presencia en nuestras vidas.

Es en este momento de crisis global, tenemos la oportunidad de volver a experimentar como la propiedad visual de la luz está haciendo la diferencia. Todos hemos escuchado la expresión “mantener las luces encendidas”, que significa mantener por lo menos lo básico funcionando. Y para mantener los hospitales, los laboratorios de pruebas y donde se están creando las vacunas, los centros de distribución, los supermercados y las carreteras en funcionamiento, día y noche, la iluminación es fundamental.

Aunque pocas personas lo sepan, la radiación ultravioleta (UV) está jugando un papel vital en la desinfección de los hospitales; también, se está utilizando para desinfectar fábricas, estaciones de policía, oficinas, oficinas de correos y colegios, ya que la radiación UV-C, a una longitud de onda de 254 nm, descompone el ADN de bacterias, virus y moho, haciéndolos inofensivos. De hecho, este tipo de radiación es capaz de purificar el aire y el agua.

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Otra aplicación no reconocida de la luz es la producción de alimentos. Las luces artificiales permiten cultivar una gran cantidad de cultivos principalmente en los países de latitud norte, lo que reduce la distancia de la granja a la mesa y disminuye nuestra dependencia de las importaciones hambrientas de carbono. Esto está cambiando la forma en que cultivamos. En días como estos, cuando se prueban las cadenas de suministro, la seguridad alimentaria es más importante que nunca.

Así mismo, el alumbrado público ayuda a mantener seguros a los usuarios de la carretera y es un factor importante en reducción de los accidentes de tráfico. La luz de buena calidad también contribuye a disuadir el crimen y contribuye a la seguridad personal.

La iluminación es una parte vital de la vida, y su disponibilidad es primordial, especialmente durante la coyuntura actual. En épocas de aparente oscuridad, la luz contribuye a consolar a las personas y soportar sus rutinas. Esta, con seguridad, fue una de las motivaciones más profundas de sus inventores doscientos años atrás.

No obstante, a medida que el mundo enfrenta la propagación del virus, los gobiernos se ven obligados a implementar medidas para equilibrar los objetivos de salud y seguridad con la necesidad de garantizar la entrega continua de bienes y servicios esenciales. Por eso, es fundamental que los gobiernos garanticen el acceso a productos de iluminación en medio de la pandemia; que estos sean incluidos y clasificados como productos esenciales.

Así la disponibilidad de iluminación, tanto para hogares y negocios, como para los lugares que tienen la tarea de abordar y aliviar la crisis, estaría más que asegurada en toda su cadena: fabricación, suministro y venta.

*CEO Signify América Latina

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