FUNDADOR: Christian Marín-Müller (emprendedor)
AÑO: 2014
ÁREA: Biotecnología
PAÍS: Costa Rica
INV. INICIAL: 1 mdd
ESTIMACIÓN 2020: 2 mdd (inyección
de capital)

Por Mirna Gutiérrez
Christian Marín-Müller
fundó en 2014 Speratum, que en latín significa ‘esperanza’. Con esta firma, ubicada en su natal Costa Rica, impulsa su investigación para desarrollar un tratamiento contra el cáncer, enfocado en los tipos más agresivos como los de hígado, ovarios y páncreas.

Con el apoyo de Carao Ventures (compañía de capital de riesgo que invierte en startups en su etapa temprana), la empresa logró recaudar 1 millón de dólares (mdd) en su primera ronda de inversión. Y este año esperan levantar 2 mdd.

Speratum estableció una alianza estratégica con el Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (CENIBiot), el cual les permitió trabajar desde sus instalaciones con un costo reducido.

Para lograr su cometido, el investigador trabaja con moléculas micro ARNs (ácido ribonucleico), de las que hay alrededor de 5,000 y regulan 50% de todas las enfermedades.

Su experimentación está basada en la número 198, que está presente en altos niveles en las células normales del cuerpo y desaparece cuando se presentan los tumores. La premisa es sintetizar esta molécula en el laboratorio mediante biología sintética y reintroducirla al cuerpo a través de nanotecnología para hacerla llegar de manera dirigida y detener la agresividad del cáncer.

Emprendedor Christian Marín-Müller. Foto: Fernando Luna Arce/Forbes Latam.

El emprendedor explica que la investigación está basada en hitos científicos que tienen que ir cumpliendo, lo que les permite recaudar fondos para cada etapa y cambiar de dirección si no se obtienen los resultados esperados.

No es un proceso sencillo, dice el investigador, ya que de cada 10,000 compuestos, sólo uno llega exitosamente al mercado. “Eso significa llegar a la mejor de nuestras habilidades, confiar y tener asesores expertos y esperar a que la ciencia sea la que dicte el camino”.

Este año tienen contemplado terminar los ensayos preclínicos, muchos de ellos de validación por entidades reguladas por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, y para continuar con la investigación están levantando una ronda de inversión con la que esperan recaudar 2 mdd.

“No ha sido fácil, no es común que se apueste por un proyecto que va a dar fruto a largo plazo”, dice el emprendedor.

En 2021 esperan iniciar pruebas clínicas y, dependiendo de los resultados, el proceso para generar un nuevo fármaco puede durar entre cinco y 10 años en etapas clínicas, sin embargo, en pacientes de oncología y en enfermedades en las que no hay muchas opciones de tratamiento, el lapso puede acelerarse a tres o cinco años.