Por Hugo Flores

Desde que inició sus operaciones en 1991, Platanitos, una empresa peruana de e-commerce y retail especializada en la venta de calzado y ropa, se planteó como propósito de ayudar a sus clientes a expresarse sin necesidad de hablar. Por años, la moda fue el vehículo que esta firma usó para cumplir esa meta. Sin embargo, la cuarentena obligatoria dispuesta en Perú a causa del coronavirus ha limitado ese negocio. Ello no detuvo a Platanitos. Hace unos días, la firma lanzó Platanitos Food, una plataforma online que vende insumos gastronómicos y alimentos.

“La cuarentena hizo que muchas personas, en sus diferentes redes sociales, en vez de tomar fotos de lo que traían puesto, empezaran a tomar fotos de comida. Entonces, vimos que la comida se estaba transformando en moda”, comenta Pedro Mont, director de Platanitos. Según explica el ejecutivo, la empresa detectó que muchas personas buscan expresarse y mostrar su orgullo a través de la cocina. “Por ello, decidimos darles los insumos tradicionales no solo para para la comida tenga buen sabor, sino también para que esté bien presentada”, enfatiza.

Para sacar adelante la iniciativa, Platanitos se ha aliado con tres marcas: Hong Kong Market, Super Nikkei y Arcor. Ello le permite hoy comercializar a través de su página web (www.platanitos.com/food) diferentes productos, como chocolates, salsas orientales, condimentos, fideos, arroz, fiambres, entre otros. Gracias a Platanitos Food, la empresa ha logrado incorporar cerca de 300 nuevos SKU (el código que se le asigna a cada producto), los que se suman a los 25.000 SKU que ya tenía la firma en otros rubros. En las siguientes semanas, según detalla Mont, Platanitos sumará otras marcas a su nueva plataforma. El esfuerzo de esta firma no es aislado, ya que otras empresas locales han emprendido proyectos bastante innovadores para afrontar la crisis sanitaria.

Transformando los servicios

Uno de los sectores más golpeados por la coyuntura es el turismo. Por ello, Casa Andina, una de las cadenas hoteleras más grandes e importantes de Perú, también ha comenzado a reinventar su negocio.

A través de un proyecto piloto Casa Andina Home, la cadena –que posee 30 hoteles en Perú– ha decidido alquilar habitaciones independientes por un mes o más. De acuerdo con Juan Stoessel, gerente general de Casa Andina, el servicio estará disponible desde los US$ 700 por persona y empezará a brindarse en Miraflores Premium, uno de sus hoteles ubicado en Lima. “La tarifa base incluye solo el alojamiento. Sin embargo, el cliente podrá añadir otros servicios, como alimentación y estacionamiento. La idea es lograr que te puedas sentir como en casa”, dice Stoessel.

Según detalla Stoessel, el piloto fue desarrollado a partir de encuestas y analizando la mejor manera de aprovechar la infraestructura inmobiliaria que posee la cadena. “El interés por este servicio ha rebasado nuestras expectativas”, destaca Stoessel. Casa Andina Home empezará a funcionar una vez que el Gobierno valide que la empresa cumple con el protocolo sanitario definido para el sector hotelero, el cual fue publicado esta semana (de hecho, la cadena ya ha implementado elevados protocolos de bioseguridad, debido a que ofrece hospedaje y alimentación gratuitos a policías y otras personas expuestas al virus). Por lo pronto, de acuerdo con Stoessel, Casa Andina ya estudia la posibilidad de implementar este proyecto en otras provincias.

Otro caso interesante es Pastelería San Antonio. Esta cadena, que posee seis establecimientos en Lima, ha visto limitado fuertemente su servicio, ya que, además de ofrecer sus conocidos postres y panes, también funcionaba como cafetería y restaurante. La cuarentena, no obstante, no permite hoy que esta clase de negocios operen abiertos al público. Ello ha hecho que Pastelería San Antonio decida rediseñar sus locales y los convierta en tiendas que venden productos de primera necesidad, como menestras, aceite, arroz, entre otros.

Rubén Sánchez, gerente general de Pastelería San Antonio, no considera que este sea un giro hacia un negocio nuevo, ya que la cadena empezó como una tienda de este tipo (bodega, como se le conoce en Perú) y, con el paso de los años, incorporó nuevos servicios. “Nunca dejamos de ser una bodega. Esto es un regreso a nuestros orígenes”, comenta el ejecutivo. De hecho, la mayoría de los locales de la empresa tienen autorización para funcionar como bodegas. Para Sánchez, el mayor reto fue colocar las góndolas en las zonas donde se ubicaban antes las sillas y mesas.

De acuerdo con el gerente general de Pastelería San Antonio, por los siguientes 18 meses la empresa operará en un formato mixto en el que solo serán pastelería, panadería y bodega (aunque el plazo podría ser más corto si la vacuna llega antes a Perú). “La posibilidad de volver a funcionar como restaurante en el mediano plazo la consideramos prácticamente nula. Creemos que esta crisis va a durar hasta fines del próximo año”, indica Sánchez. Al cierre de esta nota, Pastelería San Antonio ya había remodelado dos de sus tiendas. Según Sánchez, la cadena tiene como objetivo acondicionar todos sus establecimientos.

Lecciones y oportunidades

Para los especialistas, los proyectos de estas empresas son muy valiosos. “Es una forma de subsistir y de hacer frente a la situación actual, sin perder de vista su esencia”, opina Fabiola Alcas, directora del Centro de Asesoría Microempresarial de la Universidad de Piura (Udep). Según Luis Felipe Zegarra, profesor asociado de la escuela de negocios Centrum PUCP, es bueno que las empresas se adapten o implementen esta clase de cambios, ya que, de no ser así, la recesión económica que experimentará el país podría ser mayor.

Pero, ¿todas las firmas privadas pueden realizar este tipo de maniobras? De acuerdo con los expertos, dependerá de sus recursos, del sector en el que operan, la demanda, la infraestructura, entre otras variables económicas y operativas. Sin embargo, son igual o más importantes otros aspectos más vinculados con el ADN de las organizaciones.

“En primer lugar, la empresa debe tener claro qué es lo que sabe hacer. Ello le permitirá ajustarse a las nuevas necesidades del mercado”, opina Rubén Sánchez, de Pastelería San Antonio. Según Daniel Falcón, CEO de Neo Consulting, una consultora de estrategia y transformación digital que atiende a empresas latinoamericanas, un paso vital es aceptar que el mundo ya cambió. “Aunque no lo creas, hay organizaciones que todavía no lo aceptan. Lo cierto es que el coronavirus está modificando la forma en la que nos comunicamos, en la que compramos, en la que nos volvemos fieles a una marca”, dice Falcón.

Una vez aceptado el cambio, Falcón señala que se deben repensar los modelos de negocios y, si es necesario, reinventarlos a partir de las capacidades de las organizaciones. Para el CEO de Neo Consulting, sin embargo, lograr cualquier transformación está sujeto a que la empresa tenga un propósito bien definido. “Si es que no lo tienes, será muy complicado reinventar, ya que es un proceso complejo que implica dejar muchas cosas en el pasado”, señala Falcón.

Otro factor que debe tomarse en cuenta es el humano. Para Fabiola Alcas de la Udep, es necesario considerar a los trabajadores como el recurso principal en cualquier proceso de cambio. Según la catedrática, es fundamental que ellos estén informados sobre los objetivos de la empresa en este tipo de procesos. ¿Las empresas deben buscar modificar su negocio por completo? No necesariamente, coinciden los especialistas. “Una empresa de comercio bastará con que venda lo que tiene más demanda. Una textil usará el mismo capital y expertise para producir mascarillas (tapabocas)”, opina Luis Felipe Zegarra, de Centrum PUCP. 

En Lima, ya hay algunos pequeños negocios (como restaurantes) que se han convertido en tiendas de productos de primera necesidad. No obstante, los expertos concuerdan en que hay empresas que tendrán mayores dificultades que otras para reconvertir o replantear sus operaciones (como los cines, por ejemplo). “Las mypes tienden a ser muy flexibles debido a que no tienen grandes costos fijos. Pero enfrentarán limitaciones claras para atender compras por delivery”, añade Zegarra. Un elemento clave que facilitará estos cambios, para algunos especialistas, es que las entidades estatales faciliten que las empresas puedan operar en nuevos rubros. Sin duda, apostar por la creatividad y la innovación será la mejor brújula para navegar en esta difícil coyuntura.