Por Jorge Hurtado

Un polémico negocio avanza en Nicaragua. La exportación de animales exóticos ha duplicado sus números, pese a que la industria se ha debatido entre regulaciones internacionales, como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), restricciones nacionales respecto a las especies en peligro de extinción y una crisis económica local.

En este rubro, Nicaragua pasó de facturar 150,000 dólares en 2013 a 300,000 en 2019, producidos por ocho zoocriaderos registrados por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena). Sin embargo, la polémica también acompaña a este negocio creciente.

Los zoocriaderos a nivel mundial “son un medio de conservación de la fauna, de subsistencia económica para la población y son un factor determinante para el medioambiente”, dice Fernando López, propietario del zoocriadero Fauna Marina de Nicaragua, quien fundó su emprendimiento en 2002 con la venta de peces y luego con la reproducción de reptiles debido a la demanda de sus propios clientes. En los últimos años consiguió los permisos necesarios para exportar de siete a 28 especies, apoyado por las políticas gubernamentales al sector.

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Tres tipos de iguanas, cinco especies de ranas, cinco tipos de serpientes y tres tipos de tortugas forman parte del curioso portafolio de Fauna Marina, una selvática infraestructura ubicada en Granada, a 20 minutos de Managua, desde donde Fernando exporta a Europa, Asia y Estados Unidos, con permisos y restricciones específicas de cada destino.

“En Hong Kong, si no tenés el examen de salmonela no te aceptan ni una tortuga. En República Checa o Reino Unido si no justificas tu producción no la reciben”, afirma el empresario.

Por ahora, los criaderos de Nicaragua se diversifican porque la demanda del mercado es creciente, mientras el gobierno toma conciencia de su importancia económica.

“Para dar un ejemplo de qué rentable es esta actividad: En este año [2019] hay más de 300,000 dólares en exportaciones en fauna silvestre producida en cautiverio”, declaró Sumaya Castillo, ministra del Marena durante un encuentro de zoocriaderos, y afirmó que el gobierno financia algunos emprendimientos relacionados.

Eduardo Lacayo es dueño de Exotic Fauna, que reproduce 10 especies y busca conquistar mercados en México. Comenzó este negocio en el 2007 junto a su esposa Yesenia Talavera tras asistir a una exposición local en Managua: “Queremos ampliarnos. No sólo tener anfibios y reptiles, también queremos ingresar mamíferos pero estamos estudiando la posibilidad de hacerlo”, expresa Lacayo.

El freno del Coronavirus

Sin embargo, desde que inició la pandemia del Covid-19, los pedidos para Exotic Fauna y Fauna Marina comenzaron a cancelarse debido a las restricciones internacionales y la cancelación de vuelos.

“Nos afecta, ya que nuestros clientes son más asiáticos; después están los canadienses y americanos”, expresa Talavera mientras financia con ahorros la alimentación de varios pedidos varados por la incertidumbre generada por el virus que inició en China en diciembre de 2019.

Fernando López confirma a Forbes que su negocio entró en una pausa temporal y que hasta la publicación de este artículo sus pérdidas económicas ascienden a los 15,000 dólares. Desde finales de marzo las principales aerolíneas comerciales anunciaron la cancelación de vuelos en Nicaragua y los emprendedores mantienen la esperanza de que sus principales clientes asiáticos vuelvan a solicitar sus especies exóticas.