Por Rolando Ferrer

Sin duda hemos escuchado hablar que la pandemia que el mundo está viviendo, nos ha puesto a todos a vivir en un nuevo estado de adaptación constante. El mundo empresarial no es la excepción. Con la llegada del COVID-19 a todos los países, la inserción del teletrabajo en muchas compañías de la región, un nuevo escenario para las empresas está apareciendo. Este escenario está planteado por el cambio constante, la flexibilidad en los procesos  y los nuevos sistemas de trabajo, que agregan nuevos retos a las compañías y a los equipos.

Ahora, una vez hemos entendido que el cambio es irreversible, a tal punto que los expertos a nivel mundial hablan de este “nuevo normal” como un momento de quiebre en la evolución humana, entendemos que hoy, más que nunca, el cambio es lo único que se mantiene constante. Este escenario plantea nuevos retos y preocupaciones a las empresas, donde, adicional a los retos financieros y de mercado, se agregan algunos enfocados al management y el liderazgo, que demandan una comunicación más efectiva, cercana y empática, para que las cosas realmente sucedan, a la velocidad que se necesitan.  

Ya se habla que las empresas deben plantear sus estrategias de competitividad, innovación y adaptación al cambio, pero la receta que sigue siendo vigente es una comunicación más enfocada a la gente, donde cada vez más lo humano hace sentido; una comunicación que implique a la persona y no a las “marcas” ni a las “instituciones”, más allá de comunicarnos, tenemos que relacionar y fidelizar con cada uno de nuestros grupos de interés.

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Los apasionados por la comunicación, recordaremos un principio fundamental de la misma:  “La comunicación crea el mundo en el que existe”. Sin duda, hacer comunicación para una marca es más relevante en estos días. La reputación  – entendiéndola como la imagen coherente, sostenida en el tiempo – es ahora el activo intangible más valioso para las empresas. Antes de la pandemia ya lo era, pero hoy, ha cobrado más sentido aún. El capital relacional con el que cuenta la empresa es cada vez más relevante, es decir, “una empresa será más exitosa a estos nuevos cambios, según la capacidad que tenga de mantener una relación genuina con sus grupos de interés”. 

Sin duda que estos escenarios llegan también al plano de la comunicación interna y la cultura. Cada vez más entendemos que, para que las cosas pasen en la empresa, las personas y los equipos siguen siendo la clave de la gestión. Y, para esto, debemos asumir el reto de construir estos lazos de relación y cooperación con nuestro talento. Hoy más que nunca, la comunicación genuina, empática y con un componente humano es la clave para adaptarnos rápido y asumir los retos.

En la práctica de la comunicación interna, la clave siguen siendo los líderes. Hoy, cada vez más, es relevante contar con líderes que tengan la capacidad de inspirar a otros y guiar a sus equipos a escenarios donde el cambio es posible y tengamos las mejores actitudes para asumir los retos que nos traerán estos nuevos escenarios.

En este contexto, quiero sugerir dos ideas importantes, que nos hace reflexionar sobre el rol del liderazgo, para la fidelización interna de las organizaciones:

  1. El propósito adquiere más valor que nunca.

Cuando se le pregunta a los negocios considerados como exponenciales, sobre cuál es uno de sus grandes factores de éxito, sin duda la respuesta ha sido: todos ellos tienen un propósito transformador que mueve a las personas, genuinamente. Hoy, tener este propósito claro, para todas las empresas se convierte en un factor muy importante. Pues en la nueva forma de hacer comunicación, en la empresa y desde los líderes, todo lo humano y genuino se vuelve más importante. Es decir, es importante transmitir y vivir los valores y propósitos que la empresa tiene, los aspectos en los que realmente cree y vive. Hacerlo, no significa solo comunicarlas, sino encontrar aquellas razones que nos hacen creer y querer salir adelante, para promoverlas, vivirlas genuinamente en la compañía. El propósito se vuelve en la herramienta clave de la nueva comunicación: es el canal y el mensaje, el momento donde converge la organización, la marca y las personas.

  • Los líderes son los nuevos “influenciadores internos”

El éxito de la comunicación hacia el talento es generar compromiso, pero hoy es más importante lograrlo de manera genuina. Para esto, los líderes deben convertirse en los nuevos influenciadores internos. Es importante entender que el liderazgo no es un cargo, debe ser una vocación, una actitud de personas con capacidad para inspirar, motivar y acompañar. La clave del liderazgo en este “nuevo normal” debe basarse en permitir el error, saber escuchar a las personas, la generosidad y el manejo de las emociones. Los líderes deben ser más cercanos, con disposición a dar retroalimentación constante e interesarse más en las gente. Esto ya no debe ser negociable para así asumir los retos presentes y futuros.

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