Por: Rebeca Hernández, Intendente Económico de la Superintendencia de Competencia, El Salvador.

El análisis de concentraciones económicas que realiza la autoridad de competencia promueve y protege el proceso competitivo de los mercados.

A través de la aplicación del derecho de competencia, los países buscan asegurar que los mercados funcionen de forma eficiente, maximizando así el beneficio de los consumidores. En este marco, una herramienta preventiva utilizada es el control de concentraciones, que pretende reducir por anticipado los riesgos de que fusiones o adquisiciones empresariales consoliden monopolios u otras estructuras de mercado menos eficientes.

Si bien la mayoría de estas transacciones no representa un daño potencial y son autorizadas, existen otros casos en los que las autoridades de competencia deben frenarlas para impedir una disminución del estado de rivalidad o bien, cuando es posible, aplicar los remedios necesarios para restablecer las presiones competitivas perdidas como consecuencia de la transacción.

En mercados con estructuras de costos típicas, el advenimiento de situaciones monopólicas u oligopólicas genera el peligro sustancial de subidas de precio, restricciones de oferta o disminución en la calidad y variedad de bienes y servicios disponibles. Todo ello, afectando los intereses de los consumidores, pero también en perjuicio del crecimiento económico de los países.

Al respecto, la literatura es abundante en detallar y cuantificar el vínculo positivo que existe entre más competencia y progresivos niveles de dinamismo de la productividad interna, y, por el contrario, el daño que genera su disminución a medida que se eleva el grado de concentración en los mercados, con precios más altos. Lo anterior resulta particularmente importante para las economías de países en desarrollo, pues estas suelen caracterizarse por mercados con mayor predominio de fallas y distorsiones, respecto a países más desarrollados, aun cuando tienen requerimientos de inversión más urgentes que les permitirían alcanzar mayores tasas de crecimiento.

La Superintendencia de Competencia de El Salvador, al realizar una evaluación de las fusiones o adquisiciones, previene los efectos nocivos del ejercicio de poder de mercado por parte de la firma resultante, que se traduce principalmente en evitar incrementos de precios. Este objetivo es singularmente importante en los países en desarrollo, dado el predominio de una población con ingresos y condiciones socioeconómicas limitadas que exige de un régimen de políticas públicas que enfatice la protección y mejora de su poder adquisitivo y con ello, cree condiciones propicias para potenciar el efecto multiplicador del gasto de los hogares para la economía.

Con su rol supervisor, la Superintendencia impide que, como consecuencia de estas transacciones, se instalen barreras adicionales que restrinjan el ingreso de nuevos competidores, o la expansión de los existentes.

En general, la facilidad para ingresar a un mercado se reconoce como un factor deseable porque, la posibilidad de que alguien más pudiese llegar a disputar los clientes, disciplina el comportamiento de las empresas y crea los incentivos para invertir e innovar. Sin embargo, como señalan Gal y Fox (2014), las presiones competitivas externas no siempre son una amenaza creíble en los países en desarrollo, dado que su tamaño pequeño y altos niveles de concentración representan fuertes costos de entrada para un nuevo competidor.

En un contexto como este, el análisis preventivo de las concentraciones económicas adopta particular importancia porque permite evitar el reforzamiento de esas barreras a la entrada en los países en desarrollo y así, contribuye a crear escenarios favorables para que las empresas inviertan en nuevos mercados o bien, para que expandan orgánicamente sus operaciones en aquellos en los que sí participan, lo cual a su vez termina incidiendo en la creación de un escenario macroeconómico más favorable para las pequeñas economías.