EFE.- Los casos de COVID-19 en Nicaragua aumentaron en un 47.3% y la cantidad de muertes en un 31.5% durante los últimos siete días. En la semana del 26 de mayo pasado al 2 de junio, los contagios superaron el millar, al pasar de 759 a 1,118, según el informe presentado por el secretario general del Ministerio de Salud, Carlos Sáenz, a través de medios del Gobierno.

De la misma manera, el total de personas fallecidas a causa de la pandemia ascendió a 46, tras haberse registrado 11 muertos “atribuibles a COVID-19”, señaló el funcionario.

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Por otro lado, las autoridades de Panamá dijeron que hacen esfuerzos para concretar un corredor humanitario a través de Costa Rica para repatriar a 135 nicaragüenses que trabajaban en la zafra azucarera panameña y quedaron varados en el país por la emergencia del COVID-19.

Según cifras oficiales, en Centroamérica ya se registran unos 768 muertos y se han contagiado de coronavirus 28.960 personas. Panamá acumula 13.837 casos y 344 fallecidos.

Cuatro meses después de la llegada del coronavirus a América, el equilibrio entre el confinamiento para proteger la salud y la viabilidad de la vida productiva se ha roto. Varios países que fueron aplicados al introducir medidas de cuarentena en un primer momento, están abriendo sus puertas a la actividad para evitar un hundimiento económico.

Las cuarentenas, que han tenido un éxito relativo en la contención del COVID-19, han mostrado su efecto letal sobre las estructuras económicas de varios países, principalmente de Latinoamérica, región que no tiene sistemas de protección como los de los países europeos y que cuenta con actividades dependientes de las fluctuaciones el mercado global.

En estos primeros días de junio, toda Latinoamérica ya contempla (o ejecuta) estrategias de control sanitario que permitan volver a la actividad económica, razón por la cual la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió para que estas aperturas no den al traste con el duro camino recorrido contra el virus.

“Debemos ser cuidadosos. No abran demasiado rápido, o corren el riesgo de un resurgimiento del COVID-19 que podría borrar la ventaja obtenida en los últimos meses. Consideren un enfoque geográfico para el bloqueo y apertura basado en la transmisión en entornos locales específicos”, expresó la directora de la OPS, Carissa Etienne.

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