José Nelson Chávez*

Estamos alcanzando aproximadamente 75 días en la lucha contra la COVID-19 desde la confirmación del primer caso de la pandemia en Centroamérica. Como resultado, los gobiernos han adoptado estrategias sanitarias para prevenir y contener el avance del virus, incluyendo el aislamiento y distanciamiento social

Esto agrava las vulnerabilidades ya existentes y crea otras nuevos, sobre todo en contextos frágiles afectados por conflictos sociales preexistentes y amenazas naturales como la temporada de huracanes -que inició este 15 de mayo- la sequía en el denominado corredor seco centroamericano y la recurrencia de inundaciones.  La fusión de esos riesgos impacta directamente a la niñez, que, además, afronta elevados riesgos de violencia exacerbada durante el confinamiento y las secuelas de procesos migratorios hacia Norteamérica.

La niñez ha sido invisibilizada en esta pandemia. Los reportes de los ministerios de salud no brindan registros específicos para este grupo de edad. La invisibilidad estadística no se corresponde con los síntomas emocionales: el miedo, ansiedad, el estrés, la irritabilidad e incluso la depresión. Para dimensionar el impacto de la pandemia y el distanciamiento físico en la vida de los niños y niñas, World Vision consultó a más de 15,000 niños y niñas y adolescentes en cinco países de la región. Un 60% dice sentirse preocupados de perder el año, 22% dice sentirse frustrados y un tercio señala que siente miedo.

Captura de pantalla de un celular

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Fuente: Word Vision

El desempleo, la pobreza, la pérdida de ingresos y la consecuente inseguridad alimentaria, impondrán un mayor riesgo de enfermedad y muerte a las personas más vulnerables, por causas ajenas al COVID-19. La niñez no está exenta y sufrirá, como consecuencia directa, el incremento de la desnutrición infantil.

Un estudio de la Universidad John Hopkins, estima que la malnutrición aguda en niños menores de 5 años aumentará 50% en un periodo de 6 meses, y resultará en 1,157,000 muertes adicionales en niños menores de 5 años a nivel mundial. En Centroamérica, el estudio estima que 10.320 niños adicionales morirán como causa indirecta de la pandemia. El país de la región más afectado será Guatemala, donde más de 3,000 niños y niñas morirán.

Sobre el particular, el estudio “Réplicas: Impactos secundarios de la pandemia”, realizado por World Vision sobre la base de la experiencia en la epidemia del Ébola, permite inferir que la concentración de recursos para atender la pandemia COVID-19 incrementará la desnutrición en un 40% y afectará a más de 5 millones de niños y niñas, al tiempo que privará de vacunas a más de 26 millones de niños y niñas en el mundo.

Frente a esa realidad, World Vision sostiene que es indispensable asegurar la inclusión de la niñez en los planes de respuesta nacionales. Hacerlo, constituye un mecanismo para fortalecer el tejido social y para resguardar el capital humano de nuestros países. Frente a la destrucción de empleos que ha propiciado la pandemia, una primera estrategia de recuperación de largo plazo es, precisamente, proteger el capital humano, asegurar su acceso a la salud y servicios básicos, así como asegurar la continuidad de sus procesos de formación.

*Asesor regional de Emerencias, World Vision Latinoamérica

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.