Por Ana Lucía Ola

Palabras que cita precisamente cuando muchos países han empezado a flexibilizar las medidas impuestas desde marzo para contener la propagación del virus, presionados por la necesidad de reactivar sus economías devastadas por la pandemia, y dar comienzo a lo que se ha llamado la nueva normalidad.

Tomar una decisión acelerada sobre el desconfinamiento puede “borrar todas las ventajas que hemos logrado en los últimos meses”, dijo, al mencionar esta como una de las lecciones que los países de América deben aprender de lo sucedido en otros continentes con la llegada de la pandemia.

La directa de la OPS llamó a los gobiernos a meditar bien antes de flexibilizar las medidas de distanciamiento social, pues este continúa siendo la estrategia más efectiva para contener el virus.

Antes de tomar la decisión de “reabrir” llamó a los países a seguirse un enfoque geográfico, es decir, que el proceso se realice de manera gradual según el comportamiento y número de contagios que se vaya detectando en sitios específicos.

“El distanciamiento social desacelera la transmisión, de manera que los servicios de salud puedan probar los casos sospechosos, rastrear los contactos, tratar y aislar a los pacientes. Es una estrategia básica de muchos países, que han logrado controlar la transmisión con éxito”, señaló.

Aunque los países de América se enfrentan a condiciones similares, en cuanto a que están ante tres emergencias simultáneas, como lo son la sanitaria, la económica y la social, para Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, no hay una prescripción de cómo los países deben levantar el confinamiento, cada uno debe evaluar su situación, pero las medidas de distanciamiento social deben seguir hasta que se consiga aplanar la curva de casos y controlar la transmisión.

La vigilancia es vital

Otra de las lecciones que las Américas deben aprender de lo sucedido en otras latitudes es no tomar decisiones a oscuras, y en este punto cobra relevancia la vigilancia de casos, que es una herramienta valiosa para orientar las acciones de salud pública en cada país, pero también para enfocar medidas de apoyo social a las poblaciones más vulnerables.

Pero dicha vigilancia no es posible si no se conoce con certeza la cantidad de contagios, para lo que es indispensable incrementar el número de pruebas, con lo que se logra ubicar a los casos sospechosos, rastrear sus contactos, tratar y aislar a los pacientes.

El bajo número de pruebas es uno de los puntos que se ha discutido en Guatemala desde que comenzó la pandemia, hasta la fecha se han realizado cerca de 45 mil 300, y diariamente se hacen 9.76 por cada mil habitantes. Lo que expertos en temas de Salud consideran poco.

“Los esfuerzos preventivos son más eficaces cuando tenemos la información de la vigilancia”, dijo la directora de la OPS.

El fortalecer los sistemas sanitarios es vital para que cada país enfrente esta ola de contagios que se sabía vendría, y a medida que aumente el número de casos los hospitales deben estar preparados, pero lo que se ha visto hasta el momento es la saturación en los mismos.

Etienne plantea el aprovechamiento de la capacidad de los hospitales privados y del seguro social para hacer frente al covid-19. Recordó la importancia de proteger a los médicos, paramédicos y enfermeros proporcionándole los suministros necesarios a medida que aumenta el número de infectados, pues la respuesta de cada país a la pandemia dependerá del personal de salud y de que este se encuentre seguro y saludable.

América, región vulnerable

De acuerdo con la OPS, en la región de las Américas la curva de contagios va en aumento de manera considerable. La semana pasada se registraron 732 mil casos nuevos en el mundo, y más de 250 mil provenían de países latinos, por lo que hizo un llamado a redoblar esfuerzos.

Latinoamérica enfrenta desafíos enraízados que hacen que la detención de un virus sea complicada, como lo son las desigualdades entre la población, donde no todos tienen acceso a la atención médica de calidad, y muchos viven en espacios hacinados, lo que dificulta que puedan protegerse del contagio.

A esto se añade que hay grupos que están más expuestos a enfermarse, como las poblaciones indígenas, los migrantes y las personas con condiciones de salud fundamentales como las enfermedades no transmisibles, además de que los países de la región tienen sistema de salud pública subfinanciados y débiles, que se convierten en problemas aún más serios que el propio COVID-19.

*En alianza con Prensa Libre