EFE.- El despido de un prestigioso médico de un hospital estatal de Nicaragua causó polémica este jueves en el país, debido a que supuestamente ocurrió por criticar la forma en que el Gobierno maneja la pandemia del COVID-19.

El médico Carlos Quant, conocido como uno de los infectólogos más destacados de Nicaragua, fue despedido oficialmente por “abandono de trabajo”.

El gremio médico y del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) alegaron que se trató de una represalia del presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, por no estar de acuerdo en cómo manejan la pandemia.

“El Cenidh condena estos actos violentos, y advierte que las faltas supuestamente cometidas por el doctor son creadas por el régimen Ortega Murillo, en represalia por ser miembro del Comité Científico Multidisciplinario, que critica el mal manejo de la pandemia en Nicaragua”, resaltó la organización no gubernamental, en un comunicado.

Según la versión oficial, Quant se ausentó deliberadamente del Hospital Roberto Calderón, de Managua, entre los días 22 y 29 de mayo pasado, por lo cual fue despedido.

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El Comité Científico Multidisciplinario, creado por médicos y expertos nicaragüenses en otras ramas de la ciencia, con el objetivo de guiar a la población sobre el tema de la pandemia ante la escasa información del Gobierno, contradijo a las autoridades del Ministerio de Salud.

Quant “es ampliamente reconocido como uno de los mejores profesionales en su rama, no solo por su alta calificación y experiencia, sino por su comportamiento siempre ético y comprometido con la salud de sus semejantes”, indicó el Comité Científico.

DENUNCIAN EXPULSIÓN AGRESIVA

Dicho Comité ha advertido en diferentes ocasiones sobre el peligro de que el Gobierno no establezca restricciones, ni implemente medidas de prevención social, para evitar la propagación de la pandemia, pero, además, sí continúa permitiendo y organizando reuniones multitudinarias.

El especialista “es una de las autoridades médicas nacionales que mejor ha expresado el sentir del gremio médico nicaragüense, y ha dado recomendaciones puntuales, precisas, claras, y completamente científicas y médicas, acerca de cómo debería ser el manejo del COVID-19″, reclamó el cirujano José Luis Borge, dirigente de la Unidad Médica Nicaragüense.

Borge y el Cenidh denunciaron que el infectólogo fue expulsado de forma agresiva del centro hospitalario, supuestamente de la misma manera en que fueron echados los médicos que se negaron a acatar la orden de no atender a opositores heridos en 2018.

El Cenidh también coincidió con el Comité Científico en que la decisión del Gobierno “perjudica a la población, que necesita a profesionales comprometidos con la lucha contra el COVID-19“.

Según datos oficiales, un total de 1.118 personas han padecido las consecuencias de la pandemia, de las cuales han muerto 46. El independiente Observatorio Ciudadano COVID-19 reporta 4.217 casos y 980 fallecimientos.

El manejo de la pandemia en Nicaragua también ha causado preocupación en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de los Estados Americanos (OEA), según sus representantes.

La oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnud) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han insistido al Gobierno de Nicaragua en que garantice el derecho a la salud.