Por Natiana Gándara

Andrés Reyes dirige una empresa de tecnología, y alquila una oficina de 600 metros cuadrados. La mitad de sus colaboradores hace teletrabajo desde hace más de dos meses debido a la emergencia sanitaria del covid-19, y recientemente decidió trasladar las instalaciones a un espacio más pequeño, porque cuando entre la fase de apertura continuará con esa modalidad.

Ese caso refleja la percepción de 165 gerentes de empresas y trabajadores que colaboraron en el estudio desarrolló la firma Grant Thornton Guatemala, a principios de mayo, para conocer el impacto del teletrabajo en tiempos de crisis en Guatemala.

De las empresas que participaron, el 23% son pequeñas, 33% medianas y 44% grandes.

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El 84% de los encuestados está abierto a continuar con el teletrabajo cuando pase la crisis por el covid-19.

Después de más de dos meses en confinamiento, ocho de cada 10 personas afirmaron que el teletrabajo es su principal medio laboral, y la mayoría de ellos nunca había practicado esa modalidad, es decir, 56%.

En opinión de Jorge Illescas, socio líder de Auditoría de Grant Thornton Guatemala, aseguró que ahora por la crisis la mayoría de las personas lo está aplicando, y esa conversión urgente tuvo al principio dificultades, pero 60 días después de confinamiento se convirtió en una opción generalizada.

Otro resultado de la encuesta reflejó que hubo aumento en la productividad y  41% logró adaptar un espacio para  trabajar en casa. “Significa que las personas han logrado trabajar, pero la organización personal es importante para llevar los procesos en orden y con una buena coordinación son vitales para el efectivo cumplimiento de las funciones”, manifestó Illescas.

Modalidad continuará

Edy Pérez, gerente general y socio de Impuestos de Grant Thornton Guatemala, comentó que la mayoría de los consultados afirmó que están dispuestos a continuar con el teletrabajo cuando llegue el momento del desconfinamiento.

Eso quiere decir que se van a reducir los espacios físicos de las empresas para realizar sus actividades: por lo tanto, las organizaciones empezarán a reorganizar sus modelos de negocios en función de lo que ya observaron con la reducción de operaciones.

Foto: Reuters.

“Las empresas en estos meses ahorraron en temas de energía, agua e insumos, pero no así en seguridad y costos de mantenimiento, sin embargo, replantearán sus modelos y seguramente el sector inmobiliario también se adaptará a los costos de rentas”, explicó Pérez.

Otro aspecto que analizó Pérez es el aumento de inversión por parte de las empresas en fortalecer o adaptar plataformas tecnológicas más seguras, robustas y estables, que permita a todos los integrantes a poder llevar a cabo sus funciones, ya sea de manera remota o presencial. “El mundo de los negocios cambió y lo importante es prepararse para el nuevo normal”, expresó Pérez.

Balance vida-trabajo

Roberto Ávila, socio de Legal de Grant Thornton Guatemala comentó que ahora hay una interacción entre los miembros de las empresas más efectiva a pesar de la distancia.

“Hemos reaccionado bien y es una muestra clara que a través de las diferentes herramientas se han dado resultados y seguir interactuando sin que el trabajo sufra un deterioro”, refirió Ávila.

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El 61% de las personas encuestadas afirmó que el balance entre vida y trabajo ha sido bueno debido al teletrabajo, porque a pesar del cambio en su rutina, la forma de interactuar con los compañeros de trabajo y tener que centrarse en un solo ambiente, la mayoría se adaptó rápidamente, y es por esa razón que el 50% consideró la posibilidad de continuar con esta modalidad.

*En alianza con Prensa Libre

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