Por Mario Pacheco*

Ese tres de mayo del 2020, Dida Sampaio un photo periodista brasileño se levantó como un día cualquiera de trabajo, se dirigió a su periódico Estadao en el cual trabaja desde 1994, con gran experiencia este fotoperiodista ha ganado muchos reconocimientos por sus trabajos algunos de ellos son dos premios Esso y tres premios Vladimir Herzog, de gran renombre en esta rama profesional, sin embargo ese día no era para celebrar, recogió su equipo y se dirigió a Sao Paulo, día donde curiosamente también se celebra el Día mundial de la Libertad de Prensa, se había anunciado una protesta contra el Congreso y la Corte Suprema de Brasil, por parte de grupos afines al presidente Jair Bolsonaro, polémico por su política de ultra derecha y célebre por su política casi indiferente contra el Coronavirus y a quienes muchos responsabilizan de hacer de ese país sudamericano el segundo más afectado por la enfermedad.

Pero volvamos a la protesta, al llegar al lugar Sampaio armado con su cámara, sus lentes fotográficos y una pequeña escalera que carga y usa regularmente cuando asiste a sus coberturas, se mezcló en medio de la multitud para captar el mejor ángulo de la fotografía, en el momento cúspide sacó su escalera la puso en el piso se subió sobre ella esperando ganar unos centímetros más de altura y fue en ese momento que sintió sobre su cuerpo un empujón que lo derribo cayendo al piso inmediatamente y recibiendo un golpe en la cabeza que lo dejó desorientado por unos momentos, al reaccionar vio como una multitud de personas afines al presidente Bolsonaro, lo insultaban diciéndole y gritándole “fuera Estadão” y “basura“, además recibió bofetadas y golpes según relatos del mismo periódico, que ha sido muy crítico de la estrategia del presidente brasileño frente al COVID-19.

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Este relato refleja los ataques que han recibido muchos periodistas quienes han sido críticos contra los gobiernos en el manejo de la pandemia.

Según el movimiento periodístico Reporteros Sin Fronteras se han registrado graves obstáculos al trabajo periodístico en la búsqueda de información sobre el manejo de la pandemia de Coronavirus, al rededor del mundo se han denunciado varios casos, como el que expuse en las primeras líneas de este artículo, otro caso es la expulsión de China, del corresponsal  del periódico estadounidense The New York Times Chris Buckley, que informó detalladamente sobre el brote del Covid19 en ese país. 

Latinoamérica tampoco se ha escapado de esas agresiones aunque no físicas si con campañas de desprestigio contra medios de comunicación y periodistas que critican a los gobiernos en el manejo de la enfermedad, limitando el acceso a información expedita sobre los casos confirmados y las personas fallecidas producto del Coronavirus, vulnerando claramente el derecho de las personas a ser informadas sobre la situación.

Lo anterior llevó al Movimiento Reporteros Sin Fronteras enviara una carta al Secretario General de la Nacionales Unidas ONU, Antonio Gutiérrez y al Director General de la Organización Mundial de la Salud OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus a que hagan un llamado solemne a los Estados a no obstaculizar el trabajo de prensa en medio de la pandemia.

Esconder información no es el camino correcto, mientras más desinformación exista sobre lo que pasa con el Coronavirus es mayor riesgo social, resulta tentador para algunos gobiernos aprovecharse de la crisis para imponer estilos autoritarios y poco transparentes que solo provoca confusión y división social entre los que los apoyan y aquellos quienes no comparten sus estilos de toma de decisión, es importante que exista una línea coherente de acciones que contribuyan a salir de crisis de una manera escalonada pero con participación de todos los sectores.

Los medios de comunicación y sus periodistas juegan un importante papel en este regreso paulatino a la normalidad, no solo dando a conocer los acuerdos y políticas públicas para lograrlo, sino también en mantener una presión constante en las instituciones de gobierno para que actúen de manera transparente y con acceso a información pública que permita a que el ciudadano pueda participar en la toma de decisión activamente desde el mismo ejercicio de la libre expresión.

El Covid19 ha demostrado que la industria de los medios de comunicación tradicionales Radio, TV, está muy lejos de desaparecer, según registros de rating en EEUU los niveles de sintonía han subido considerablemente y esto se debe al comportamiento del público que busca información confiable frente a la desinformación que circula en la redes sociales, de hecho este sector pese estar expuesto a un alto riesgo de contagio ha mantenido su nivel de trabajo y estabilidad laboral de sus empleados aun y cuando los ingresos han disminuido considerablemente debido la baja en la publicidad.

Es importante entender el rol que deben jugar los Estados en temas de transparencia y rendición de cuentas y como deben establecer una relación efectiva que llegue a la mayor cantidad de contribuyentes, el no transparentar las políticas y los recursos utilizados para controlar la pandemia no solo se está poniendo en riesgo el estado de derecho si no también el éxito de las políticas que se estén impulsando para una eventual apertura a la economía y la generación de nuevas inversiones que impulsen a superar el golpe dejado por el Coronavirus en nuestros países.

Finalizo haciendo un llamado a los Estados a que abandonen cualquier acto que limite el trabajo de la prensa que solo provocará mayor ansiedad de conseguir información perdiendo credibilidad, es mejor si esta viene de fuentes oficiales y que no dependa de fuentes externas para obtenerla, de los contrario se exponen a un estallido social que podría causar una inestabilidad política en momento de crisis.

*Periodista salvadoreño y conductor de la revista informativa Al Cierre.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.