Por Martín Rodriguez Sánchez*

Debido a la prolongación de la contingencia por el Covid-19 que mantiene la vida económica de gran parte del mundo en pausa, las empresas se acercan cada vez más a la decisión de la ruptura de paradigmas que les permitan dejar atrás la crisis, además de apuntalar sus negocios a través de tecnologías, esquemas y metodologías comprobadas en los países más desarrollados.

Uno de estos esquemas corresponde al Home Office o Trabajo a Distancia, que debió implementarse a marchas forzadas en muchas organizaciones, luego de que la pandemia obligara al confinamiento global en tan solo pocas semanas. De dominio y usanza en los grandes corporativos, pasó rápidamente a formar parte de la operatividad en el acontecer diario laboral.

Hoy, el Home Office se visualiza de forma diferente, las empresas incluso ya empiezan a proyectarlo en una etapa de evolución. Pero antes de hablar acerca de dicha transformación, cabe señalar que es una práctica que requiere de al menos tres elementos fundamentales para asegurar éxito y resultados: Tecnología, Disciplina y Compromiso.

Si bien es cierto que algunos gobiernos nacionales ya establecieron planes de reactivación, organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha recomendado tener prudencia en el levantamiento de las medidas de distanciamiento. Cualquiera pensaría que con ello, pudieran llegar a su fin prácticas como el Home Office; sin embargo, el escenario empresarial y corporativo indican lo contrario.

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Durante la cuarentena, el trabajo a distancia dejó a las empresas valiosas enseñanzas, así como un nuevo estilo de vida para los trabajadores. Ambas partes han encontrado satisfactoriamente condiciones que incluso ignoraban que existían, pero que principalmente les permiten mayor productividad, asertividad y rentabilidad.

Las empresas descubrieron que esquemas como el trabajo a distancia les permite una importante reducción de gastos, optimización de recursos, ahorro en el mantenimientos de infraestructuras, implementación de controles de seguimiento, así como una mejor actitud de sus colaboradores, que indudablemente se traduce en empleados satisfechos y mejores resultados. Incluso a nivel mundial, empresas del tamaño de Google o Facebook anunciaron que extenderían el Home Office para sus empleados hasta el 2021.

En los países de Centroamérica, se abre un abanico de posibilidades con la transformación del trabajo a distancia que mencioné líneas arriba, ya que ahora profesionales y emprendedores guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses, etc. podrán tener acceso online para conectar con las mejores empresas del mundo, prestar sus servicios, recibir honorarios y de cierta forma, contribuir al fortalecimiento de sus economías.

De igual manera, pienso que es la mejor forma de eliminar las fronteras físicas que de momento se mantienen cerradas a causa del distanciamiento social, que si bien están próximas a abrirse por la necesidad de revertir el –3% que se proyecta para la región de Centroamérica, mucho puede coadyuvar para sanear las finanzas y a mediano plazo reactivar el comercio local.

Por ello, desde mi expertise planteo la creación de una plataforma que congregue una multifacética red de profesionistas que permita a las empresas tener a su alcance a los mejores especialistas; abogados, contadores, economistas, financieros, psicólogos, etc. de cualquier nacionalidad, y que encuentren un bálsamo a sus problemas laborales y de factor humano, que se han agudizado con el Covid-19.

Esta es una ruta que visiono podría llevar a las economías a iniciar su proceso de restauración; permitir a las naciones acortar las brechas salariales y/o tecnológicas; y facilitar la operatividad de las empresas de cara a una nueva normalidad.

*Presidente del Consejo Internacional de Empresarios y CEO de una importante Consultoría de Negocios