Por Uriel Naum Avila*

La Cuarta Revolución Industrial promete llevar a la humanidad a una era de desarrollo solo imaginada en películas de ciencia ficción: robots en casa haciendo tareas que nunca nos ha gustado realizar, como planchar o lavar; plantas industriales fabricando productos prácticamente solas; drones arrojando semillas desde las alturas de manera precisa en campos altamente tecnificados; vehículos autónomos volando sobre edificios; bienes inmuebles capaces de transformarse con solo apretar un botón en viviendas u oficinas, y muchas otras cosas tanto o más sorprendentes.

Ese es el tipo de futuro que nos gusta imaginar, pues aunque se trata de cambios, y los cambios siempre generan incertidumbre (y si no solo veamos lo que generó la actual pandemia Covod-19), estos, en el imaginario colectivo así se cree, nos harán mejor la vida, cualquier cosa que eso signifique. Sin embargo, una lección nos ha dejado las pasadas revoluciones industriales: todo desarrollo tecnológico tiene más de una contraparte. En el pasado fue, por ejemplo, la exclusión campo-ciudad, monopolios del conocimiento, contaminación, etcétera.

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Como sucedió en otras etapas de desarrollo humano anteriores, en la era de la Indusrtria 4.0 también existen retos que enfrentar. Uno de los principales es la ciberdelincuencia, una problemática relativamente nueva vinculada al contexto evolutivo de la tecnología del momento, del que parece ignorarse su real afectación en unidades productivas públicas y privadas o, peor aún, se omite en los espacios de decisión de las instituciones, porque siempre es “mejor” hacer como que “no existen” riesgos.

Pero seamos honestos. Al día de hoy, en plena revolución tecnológica: ¿quién recuerda haber visto una entrevista con un empresario o CEO donde además de hablar de temas como estrategia de la compañía, entorno económico, competencia, evolución de la firma, expansión de la organización o nuevos negocios se hubiera abordado el tema de la ciberseguridad como un componente clave del fortalecimiento de su empresa? O bien, ¿qué tanto realmente se escucha en los consejos de empresas a los Chief Information Officer (CIO) cuando presentan un proyecto de ciberseguridad para sus organizaciones?

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“Las organizaciones en India pasan la mayor parte del tiempo (32%) y los equipos japoneses menos (19%)”, se menciona en el estudio “The Impossible Puzzle of Cybersecurity”, donde también se comenta que hasta que las organizaciones sufren un ciberataque es cuando incrementan su tiempo dedicado a la seguridad informática, aunque apenas lo hacen en alrededor de 5% más. “Dada la complejidad de las amenazas, no sorprende que el 86% de los encuestados diga que necesita mayores habilidades de ciberseguridad en su organización”.

En Latinoamérica, donde la tecnología y el conocimiento para enfrentar ciberataques podría estar más lejano, al no ser una región que se caractertice por el desarrollo de tecnología propia, el campo es aún más fértil para la delincuencia que opera a nivel global en la red. De acuerdo con el estudio “2019 Cyberthreat Defense Report”, tanto Colombia como México se encuentran en el top ten mundial de países cuyas empresas se han visto comprometidas por ciberataques. El primero con 87.9% y el segundo con 78.1%.

Aunado al desconocimiento empresarial en Latinoamérica de lo que pueden implicar los ciberataques en las organizaciones y la carencia de habilidades y tecnologías para hacerles frente, un aspecto que viene a restar a la ciberseguridad es la poca flexibilidad de las compañías locales, que en 90% se trata de firmas familiares, para implementar nuevas formas de operar. Sus estructuras siguen siendo verticales en muchas de ellas, y les cuesta trabajo hacerse de talento externo que les provea de innovación o miradas distintas a las que la familia o los patriarcados están acostumbrados.

Relacionado con esto, el Observatorio de la Ciberseguridad en América Latina y el Caribe generó hace un par de años un estudio que planteaba una pregunta muy puntual: “¿Estamos preparados en América Latina y el Caribe en temas de ciberseguridad?”. La respuesta a esta interrogante es contundente: “Una enorme mayoría de nuestros países aún están poco preparados para contrarrestar la amenaza del cibercrimen. El análisis es un llamado a la acción para empezar a hacer todo lo necesario por proteger esta infraestructura clave para el siglo XXI”.   

Este y otros temas formarán parte del Foro Forbes Virtual de Ciberseguridad, que se llevará a cabo el próximo 14 de julio. Sigue la transmisión en la página de Facebook de Forbes Centroamérica.

*Este texto es un extracto del capítulo “Ciberseguridad: un tema que no forma parte de la agenda empresarial”, de Uriel Naum Avila, que forma parte de libro “Ciberseguridad para Directores Generales, Empresarios y Altos Ejecutivos”, de José Luis Cisneros.

*El autor es periodista de negocios de Latam