La policía de Nueva York está disolviendo su unidad contra el crimen y reasignando a 600 oficiales a nuevas funciones, entre la de agentes de vecindario y en oficinas de detectives, convirtiéndose en la última fuerza policial en introducir reformas a medida que continúan las protestas contra la brutalidad policiaca y el racismo en Estados Unidos.

El comisionado de la policía de Nueva York, Dermot Shea, anunció: “Creo que es hora de avanzar y cambiar la forma en que vigilamos esta ciudad. Podemos hacerlo con cerebro, con astucia y alejarnos de la fuerza bruta”, dijo durante una conferencia de prensa.

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Los oficiales en todos los recintos serán reasignados en un esfuerzo para enfocar el departamento de policía más grande de EU en la “vigilancia comunitaria”.

Shea indicó que los esfuerzos de lucha contra el crimen serán orientados hacia el uso de tecnología, inteligencia, datos y video, además de que eliminarán las redadas selectivas. “Esta es la vigilancia del siglo XXI”.

Además agregó: “Por lo que siempre luchamos, como ejecutivos de la policía, no solo es mantener el crimen bajo sino mantener a la comunidad con nosotros, sin embargo, estos dos aspectos no han sido satisfactorios”.

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Cita trascendente

En tanto, la Sociedad para la Asistencia Legal aprobó esta decisión y criticó la brutal vigilancia policial de la unidad contra el crimen de los residentes de Nueva York, en particular hacia las personas afroamericanas y de color.

A través de un comunicado declararon “No hay mejor lugar para comenzar a reducir el personal de la policía de Nueva York que disolviendo la Unidad contra el Crimen, un equipo infame por emplear técnicas de vigilancia hiper agresivas para brutalizar a los neoyorquinos, en su mayoría comunidades afroamericanas y personas de color, además de desafiar sus derechos constitucionales básicos”.

Por su parte, Patrick Lynch, presidente de la Asociación de Beneficencia de la Policía, que aboga por los oficiales de policía de Nueva York, dijo que la fuerza tendrá que “considerar las consecuencias” de la decisión: “Están aumentando constantemente los disparos y asesinatos; sin embargo, los líderes de nuestra ciudad han decidido que la policía proactiva ya no es una prioridad “.

Contexto:

El 25 de mayo, la muerte de George Floyd provocada por oficial de policía, Derek Chauvin, quien se arrodilló en su cuello durante casi nueve minutos, ha reavivado las protestas sostenidas de Black Lives Matter en todo el país y el mundo, así como los llamados generalizados a reformar y destituir a las fuerzas policiales.

Tres semanas de manifestaciones han empujado a los legisladores a impulsar reformas para abordar las denuncias de discriminación y brutalidad por parte de los organismos encargados de hacer cumplir la ley y que afectan desproporcionadamente a los afroamericanos y personas de color.

¿Qué tener en la mira?

El martes, el presidente Donald Trump firmará una orden ejecutiva para establecer una base de datos que rastree a los oficiales que han recibido quejas de vigilancia policial excesiva, en un esfuerzo por detenerlos y sancionarlos.

La medida de Trump se produce en un momento en que senadores republicanos se preparan para introducir cambios en la policía, incluida la prohibición de estrangulamientos. Ante esto, los demócratas de la Cámara de Representantes pidieron una reforma radical de la aplicación de la ley, incluida las “órdenes de no tocar”, una medida no respetada por los tres oficiales involucrados en la muerte de la aforamericana, Breonna Taylor, durante marzo.

Línea tangente

Tres oficiales de policía de Nueva York fueron trasladados al hospital tras visitar un Shake Shack en Manhattan el lunes por la noche e ingerir lo que los funcionarios creyeron se trató de un desinfectante mezclado con su bebida. La cadena declaró a NBC que ya está cooperando con una investigación policial.

Por Isabel Togoh