EFE.- Los efectos económicos de la COVID-19 y una “contracción de la demanda mundial” le costarían a El Salvador más de 60.000 empleos, según datos del Ministerio de Economía, lo que elevaría al 8,24 % la tasa de desempleo de un 6.3% previo.

La ministra de Economía del país centroamericano, María Hayem, aseguró recientemente que “el potencial impacto en términos de empleo” podría superar los 60,000.

Esta pérdida de puestos de trabajo estaría relacionada con el freno que tuvo la economía salvadoreña por la cuarentena para contener la COVID-19 y por la “contracción en la demanda mundial”.

“Ante una realidad donde la demanda se contrae, donde salvadoreños en el exterior se ven afectados por su pérdida de empleo, (…) eso nos vuelve a nosotros un país más vulnerables y, atado a la realidad nacional, nos pone en situación de desmejora económica”, acotó la funcionaria.

De acuerdo con la más reciente Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del Ministerio de Economía, El Salvador cerró el 2019 con una tasa de desempleo del 6.3%, lo que representa un 194.793 personas en edad productiva.

La suma de estos 60.000 empleos, que el Gobierno prevé que se perderán, elevaría la cifra al menos a 254,793, con lo que la tasa pasaría al 8.24%.

Cifras del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) de finales de febrero pasado daban cuenta de 875,368 empleos activos, por lo que el cierre de las más de 60,000 fuentes de trabajo formal significarían una caída del 6.85 %.

EL 50% DE LOS EMPLEOS EN RIESGO y 17%  DE EMPRESAS CERRADAS

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, Jorge Hasbún, dijo este miércoles que el 50 % de los “empleos formales” se vieron afectados por el cierre de las actividades económicas por la pandemia. Según los datos del empresario, estos equivalen a unos 350.000.

“No sabemos cuantos se van a recuperar” y “esperamos que haya una recuperación de la gran mayoría”, dijo a periodistas.

Añadió que el 17% de las empresas no podrán reabrir tras más de 80 días de parálisis de las actividades, según datos de una encuesta de su gremio con una muestra de 1,024 empresas.

El Salvador arrancó el martes con la primera fase de la reactivación de la economía con el sector informal a la cabeza.

Hasta antes de la implementación de este plan, cuya segunda fase arrancaría el 7 de julio, solo el 9% de las empresas estaban operando plenamente y el 38% parcialmente.

Hasbún recomendó a sus socios que “no abran de golpe” y que apliquen los protocolos y medidas sanitarias para reactivarse paulatinamente.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 1.3 millones de empleos están en “situación de riesgo”, mientras que se espera que el golpe a la economía salvadoreña deje una caída del Producto Interno Bruto del 5%.

Esta reactivación económica se da en momentos en los que el país se encuentra en la fase de contagios masivos de la COVID-19 y cuando el sistema público de salud es superado por el número de casos.

En El Salvador se registran 4,066 casos confirmados de la COVID-19, de los que 1.850 se mantienen activos, 2,137 pacientes se recuperaron y 79 fallecieron.