EFE.- Tegucigalpa, la capital de Honduras con 1,5 millones de habitantes, se ha convertido en la última semana en la región que más contagios del coronavirus SARS-CoV-2 ha registrado, aunque la mayor incidencia global de casos desde marzo la sigue manteniendo el departamento de Cortés, norte del país, el de mayor desarrollo.

Desde mediados de marzo, cuando la pandemia se comenzó a expandir por el país centroamericano, el departamento de Francisco Morazán, donde se localiza Tegucigalpa, ya suma 4.575 contagios de los 12.772 registrados a nivel nacional, a los que suma 79 muertos.

De los informes diarios de la semana pasada del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), Tegucigalpa figuró con más casos, lo que no ha sorprendido a los médicos de los principales hospitales del Estado que están al frente atendiendo a los enfermos, para quienes cada vez hay menos camas en los nosocomios públicos.

DIFÍCIL SITUACIÓN DE PRINCIPALES HOSPITALES

Aunque prefiere no decir que los hospitales públicos de San Pedro Sula y Tegucigalpa estarían por colapsar, la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, admitió este lunes que la capacidad de respuesta está siendo rebasada y que la situación en los centros asistenciales de ambas ciudades, las más importantes del país, es “muy difícil”.

Te puede interesar:La ONU preocupada por el aumento de casos de COVID-19 en cárceles de Honduras

El hecho de que en las dos ciudades se han abierto espacios cedidos por instituciones públicas y privadas, que han sido acondicionados con camas para atender enfermos con COVID-19, dentro de poco no serán suficientes, considerando que la semana pasada se han disparado los casos, con mayor incidencia en Tegucigalpa.

Los muertos, que desde marzo ya suman 363 a nivel nacional, también siguen en aumento en los hospitales públicos de la capital hondureña, con entierros a los que acuden pocos familiares de los fallecidos por COVID-19, quienes asisten bajo medidas de seguridad sanitaria, lo que ha podido constatar Efe.

A raíz de la grave situación que vive el país, médicos y enfermeras de Honduras pidieron hoy aumentar el número de camas de los hospitales públicos y que se les dote con urgencia de equipos de protección individual a todos los trabajadores de la salud con el objetivo de evitar contagios del coronavirus SARS-CoV-2.

“La capacidad hospitalaria ya rebasó, no tenemos más cupos. Todos los días tenemos que ver cómo aumentamos la capacidad de atención en el Seguro Social y sabemos que existe la obligación de brindarle el servicio a los derechohabientes”, dijo a periodistas el jefe de la sala de emergencia del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), César Henríquez.

Te puede interesar:Médicos y enfermeras de Honduras piden equipo de protección ante la COVID-19

Decenas de médicos y enfermeras se plantaron durante unos pocos minutos frente a las instalaciones del Seguro Social de Tegucigalpa y San Pedro Sula, por la falta de equipo de protección personal y para exigir a las autoridades que aumenten la capacidad de los hospitales para atender los enfermos por COVID-19.

La situación hospitalaria en el interior del país es un poco mejor, porque los casos de la mortal enfermedad son menores, aunque en Choluteca, departamento del mismo nombre fronterizo con Nicaragua, en el sur del país, los casos han venido en aumento y preocupa a sus autoridades.

Los manifestantes frente a los hospitales del Seguro Social en Tegucigalpa y San Pedro Sula, portaban la bandera de Honduras en azul y blanco y pancartas en las que se leía “El Gobierno es garante de tu salud y la mía, queremos una salud digna, ya basta de corrupción” y “esto no es una democracia, es una cleptocracia“.

En San Pedro Sula, la protesta fue liderada por el presidente de la Asociación de Médicos del Seguro Social, Carlos Umaña, quien dijo a periodistas que solo el fin de semana fallecieron cinco empleados de la salud a consecuencia del coronavirus.

“Es importante que la gente sepa que esta protesta no es solo por nosotros, sino para toda la población”, enfatizó Umaña, quien destacó además la importancia de que el personal de salud tenga equipo de protección para frenar los casos de COVID-19.

En tres meses, se cuentan por decenas los médicos, enfermeras, laboratoristas, técnicos y otro personal sanitario, entre enfermos y fallecidos.

HOSPITALES PRIVADOS DICEN NO A SOSPECHOSOS DE COVID-19

El Sinager informó el domingo que Honduras alcanzó los 12.772 casos de coronavirus con 519 nuevos contagios confirmados, de los que más de 200 correspondieron a Tegucigalpa, lo que llevó a las autoridades a suspender la primera fase de la reactivación económica en la capital del país.

En algunos hospitales privados de San Pedro Sula y Tegucigalpa no están atendiendo a pacientes con problemas respiratorios, porque son sospechosos de ser portadores de la COVID-19.

En Tegucigalpa, una empleada de un reconocido hospital privado, que funciona en el centro de la ciudad, dijo a Efe vía telefónica que, aunque la sala de emergencia “no está cerrada”, están “trabajando a marcha forzada”.

“No tenemos cupos para hospitalizaciones en el caso de que se trate de un paciente con fiebre o con problemas respiratorios, ya que son pacientes sospechosos de COVID-19″, agregó.

REACTIVACIÓN ECONÓMICA

La alta incidencia de casos de la COVID-19 en la última semana en la capital hondureña, obligó a las autoridades sanitarias a suspender la “recuperación económica inteligente“, que se inició el pasado día 15, de manera gradual, en un ensayo previsto para dos semanas.

Empresarios del sector privado, quienes son de los que más exigían la reactivación económica, junto con los del sector informal, aseguran que el incremento de los casos de la COVID-19 no se debe a la reactivación económica, porque los comercios que abrieron la semana pasada cumplieron con los protocolos sanitarios.

El científico hondureño Marco Tulio Medina dijo a Efe que muchos sectores clamaban por la reactivación económica, “pero eso era muy prematuro hacerlo, porque todavía no hay condiciones”.

Añadió que en el caso de la economía informal, se adelantó a la reactivación económica y llevaba un mes de estar operando, principalmente en zonas de abasto, que han sido lugares de contaminación.

“La gente necesita comer y trabajar, pero no se puede descuidar la salud de la persona”, subrayó Medina, ex decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).