EFE.- Expertos indígenas formularán un Plan Nacional de Recuperación Económica de los Territorios Indígenas de Costa Rica afectados por la pandemia de COVID-19, con el apoyo del Gobierno y del Sistema de Naciones Unidas.

El proyecto es una respuesta al impacto de la crisis sanitaria generada en las dinámicas económicas propias de los territorios indígenas como el turismo, la venta de artesanías y la producción agrícola, informó este lunes el Gobierno en un comunicado.

“Como Gobierno hemos hecho todos los esfuerzos por atender las necesidades inmediatas durante la emergencia y con esta ruta queremos adelantarnos para generar respuestas a mediano y largo plazo que permitan a las comunidades indígenas adaptar actividades productivas a la nueva normalidad“, afirmó el viceministro de Asuntos Políticos y Diálogo Ciudadano, Randall Otárola.

Con ese objetivo, el Sistema de Naciones Unidas contratará a cuatro expertos indígenas, quienes se encargarán de identificar los impactos de COVID-19, las propuestas comunitarias urgentes, tanto de mediano y como largo plazo, y de la recopilación y sistematización de información de los territorios indígenas.

Este trabajo será la base para la formulación de iniciativas de recuperación económica tras la pandemia por parte de los pueblos indígenas de Costa Rica.

La coordinadora residente de Naciones Unidas en Costa Rica, Alice Shackelford, indicó que la participación y el liderazgo de los pueblos indígenas es fundamental para asegurar que el proceso de recuperación socioeconómica de sus territorios frente a la pandemia se lleve a cabo con el pleno respeto a sus derechos y en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Según las autoridades, el plan será construido con los aportes de las organizaciones de los territorios indígenas, asociaciones tradicionales y grupos de mujeres, especialmente, mediante instrumentos metodológicos acordes con las circunstancias actuales.

Estará enfocado en el fortalecimiento del sistema de producción tradicional Indígena, los mecanismos propios de distribución, intercambio y venta de productos alimenticios entre otros, así como de la actividad turística propia.

El proyecto se suma a las acciones del plan para el abordaje de la crisis sanitaria en territorios indígenas de Costa Rica, que ha permitido hacer llevar más de 8.000 paquetes de alimentación a los 24 territorios.

Según datos oficiales, en Costa Rica, un país de 5 millones de habitantes, hay cerca de 104.000 indígenas, distribuidos en ocho grandes pueblos: Bribís, Cabécares, Malekus, Chorotegas, Huetares, Teribes, Bruncas y Ngäbe, en los cuales se registran altos niveles de pobreza.