Por Edwin Pitán

Antes de la emergencia por la pandemia de covid-19, el Laboratorio Nacional de Salud (LNS) procesaba 20 diagnósticos diarios y no sobrepasaba su capacidad, según la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), pero después de una visita de esta institución a esas instalaciones, el 26 de mayo último, se determinó que estaba recibiendo mil 200 pruebas al día para procesar, cuando su capacidad es para 800 diarias.

Esa saturación se ve agravada porque varios trabajadores se han contagiado del virus y la acumulación de pruebas   impide agilizar el diagnóstico diario.

En el LNS se procesa la mayoría de las pruebas del coronavirus, aunque el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) también cuenta con un laboratorio en el que se hace ese tipo de análisis.

En marzo último, el Congreso aprobó que la Facultad de Farmacia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) también pudiera procesara pruebas de covid-19.

Desafío y contagios

La descentralización del procesamiento de pruebas de covid-19 se convirtió en un desafío para el Gobierno, pues se trata de una de las herramientas esenciales en la curva ascendente de contagios, aseguran epidemiólogos.

Ayer, la ministra de Salud, Amelia Flores, en entrevista a una radio local explicó que están a la espera del procesamiento “de mil a dos mil pruebas de muchos, muchos días”.

La funcionaria expuso que el personal no se da abasto en el LNS y anunció que se gestiona la adquisición de 50 mil pruebas. Además, aclaró que el Laboratorio “está abarrotado —de muestras—” porque es de referencia, y es similar a lo que sucede en los hospitales temporales de covid-19, que ya no se dan abasto.

Flores aseguró que personal del LNS se ha contagiado de coronavirus.

“Estamos pasando una crisis importante de recurso humano. Hay casos de contagiados o encuarentenados en sospecha, el personal es escaso y estamos revisando de manera urgente el proceso de muestras en cola”, expresó.

Flores no precisó cuántos trabajadores del LNS se infectaron, pero indicó que son “más del 50 por ciento” del personal.

La   funcionaria anunció que verificarán quiénes necesitan   prueba, porque hay diagnósticos de personas que se recuperaron o fallecieron, y van a priorizar “lo urgente”.

Flores asumió el cargo la semana pasada, en sustitución de Hugo Monroy, quien dirigió la estrategia para contrarrestar la pandemia durante tres meses, desde que comenzó la emergencia.

Mientras el LNS está desbordado en diagnósticos, las proyecciones matemáticas para los dos meses próximos no son alentadoras, pues la más leve previsión coloca a Guatemala con más del doble de contagios —unos 30 mil 700 casos— de los que actualmente registra —13 mil 769 confirmados—.

Demora

La defensora de la Salud de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), Zulma Calderón, aseguró luego de recorrer los hospitales que se comprobó que “han tenido que entregar cadáveres como sospechosos de coronavirus porque las pruebas que les hacen —y procesan en el LNS— posmórtem llevan hasta 15 días de demora y no regresan”.

Ese hallazgo de la PDH pone en evidencia que hay retrasos y acumulación de pruebas, aunque no está clara la cantidad de estas.

La Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas ha sido enfática en que el aumento de las pruebas de coronavirus es esencial para controlar la pandemia.

Por su parte, la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid-19 (Coprecovid) ha propuesto que el LNS llegue a practicar cinco mil pruebas diarias, aunque el promedio diario de Guatemala en la actualidad es de 740 diagnósticos.

La ministra de Salud aseguró que le apostarán al fortalecimiento de la red de laboratorios.

*En alianza con Prensa Libre