La panameña Meivis Ortiz es experta en cacao. Estudió Agrosilvicultura Tropical en Costa Rica y se especializó en el cultivo del cacao. Durante años ha asesorado a ONGs internacionales y empresas de chocolate sobre el cultivo de esta planta. Sabe cuánto trabajo hay que dedicar a un solo grano de cacao, y que las esposas de los cacaocultores que también se dedican a eso suelen estar muy mal pagadas. En 2015, fundó su propia fábrica de chocolate, “Mayamei Cacao”.

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Ortiz paga un precio justo por el cacao crudo, cultivado por mujeres del grupo indígena ngöbe. Está menos preocupada por maximizar los beneficios que por lograr un impacto social mediante el empoderamiento de la mujer a través de su independencia económica.

La fábrica está situada en medio de la selva de la provincia de Bocas del Toro, un archipiélago del Caribe, entre Costa Rica y Panamá. Aquí se cultiva el 90 por ciento del cacao panameño.

Las mujeres agricultoras no cultivan el cacao como un monocultivo en plantaciones, sino de forma tradicional. El cacao simplemente crece en medio del bosque, rodeado de plantas trepadoras, árboles gigantes y el resto de la biodiversidad natural del bosque. Las ventajas son múltiples. Entre otras cosas, el cultivo tradicional está en armonía con la naturaleza y prospera sin el uso de productos químicos nocivos.

Meivis Ortiz está convencida de que es la única manera de producir cacao de la mejor calidad para sus clientes.

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