Por Eddy Coronado

Las medidas de restricción podrán liberarse en todo el mundo cuando la vacuna contra la covid-19 está lista y algunos desarrollos ya han avanzado.

Argentina es uno de los países que ha combatido el nuevo coronavirus y sus científicos han decodificado el gen del virus para mapearlo en el territorio.

Un equipo de científicos liderado por la doctora Juliana Cassataro, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas Dr. Rodolfo Ugalde (IIB-INTECH) de la Universidad de San Martín (UNSAM) y especialista en inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas, ganó un subsidio de US$100 mil dólares otorgado por la Unidad Covid-19, compuesta por el Ministerio de Ciencia, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y el Conicet.

Se trata de la primera iniciativa Latinoamericana que fue financiado para encontrar la cura a la covid-19.

Somos un grupo multidisciplinario de inmunólogos, virólogos y expertos en estructura de proteínas, que ya veníamos trabajando en vacunas. Nos presentamos a la convocatoria de la Unidad Coronavirus del MINCyT, porque ya veníamos trabajando en vacunas orales contra enfermedades infecciosas. Veníamos viendo que hay algunos grupos en el mundo que están muy adelantados y la pregunta que nos planteamos fue si valía la pena empezar algo desde acá”, explicó Cassataro al sitio de noticias Infobae.

Por eso, nuestro proyecto está enfocado en probar en más o menos 9 a 12 meses lo que sería la etapa preclínica, y si tenemos buenos resultados ahí tendremos que conseguir mucho más financiamiento para comenzar la etapa clínica”, agregó la experta.

Por un lado, decenas de medicamentos a prueba; por el otro, un centenar de proyectos de vacunas. Ya sea para el tratamiento o la prevención del COVID-19, la investigación abunda y avanza rápidamente. Sin embargo, aún no se llegó al descubrimiento que cambiará el curso de esta nueva enfermedad.

Tratamientos: esperanzas y expectativas

Dexametasona

Barato y ampliamente disponible, este esteroide por ahora es la única medicina que pareciera disminuir la mortalidad de un paciente enfermo de COVID-19. Sin embargo, solo se aplica a los pacientes más graves, es decir, a aquellos conectados a respirador artificial y, en menor medida, a aquellos que reciben oxígeno pero sin intubación.

De acuerdo a los resultados preliminares del estudio británico Recovery, la dexametasona reduce la mortalidad en un tercio de los casos. Estas conclusiones aún están por publicarse en una revista científica, pero el gobierno británico comunicó el 15 de junio pasado que comenzaría a aplicar este tratamiento de forma inmediata.

Remdesivir

Este antiviral fue promovido oficialmente por Estados Unidos a fines de abril, anunciando que acorta el tiempo de recuperación de las personas contagiadas. A fines de mayo, la revista New England Journal of Medicine publicó los resultados preliminares de un estudio confirmando dichas afirmaciones.

Sin embargo, el remdesivir solo reduce el tiempo de recuperación de los hospitalizados de 15 a 11 días en promedio, y no incide sobre la mortalidad.

El tratamiento del COVID-19 con este medicamento ya ha sido autorizado en Estados Unidos y Japón, mientras que en Europa aún evalúan su autorización.

Hidroxicloroquina

Promovida por Donald Trump y el controvertido médico francés Didier Raoult, este tratamiento aún no probó su eficacia. Al contrario: el ensayo clínico Recovery concluyó que la hidroxicloroquina no tiene efectos beneficiosos contra el COVID-19. Por eso mismo, Estados Unidos retiró el 15 de junio pasado la autorización de su uso contra esta nueva enfermedad. Asimismo ocurrió con la cloroquina, un medicamento similar.

Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el 17 de junio la suspensión de los ensayos clínicos de esta medicina.

*Con información de EFE

*En alianza con Prensa Libre