Por Uriel Naum Avila

Es bien sabido que la información es poder y representa también innumerables beneficios económicos. En términos de ciberdelincuencia, para las empresas latinoamericanas un incidente de este tipo equivale a más de 317 mil dólares al año, de acuerdo con la Organización de Estados Americanos (OEA).

La Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) aseguró el año pasado que los países de la zona geográfica más afectados por ciberataques son los de mayor magnitud, es decir: Brasil, México, Venezuela y Argentina. La principal razón tiene que ver con los bajos presupuestos que se destinan a prevenir y ejecutar planes de contingencia contra ataques cibernéticos.

Las consecuencias son tan contundentes que Zurich Seguros informó en noviembre de 2019 que un ciberataque puede paralizar hasta un mes a una compañía, que el 30% de las empresas pierden clientela y sufren daños en su reputación tras estos sucesos, al no poder cumplir sus compromisos; incluso, que 60% de las PyMEs afectadas llegan a cerrar en un lapso de seis meses.

De este modo, direcciones de correos electrónicos, datos de facturación, números de identificación personal, información confidencial de miles de personas y datos sensibles de las corporaciones tienen un valor bien apreciado en el mercado negro de la información y los delincuentes cibernéticos lo saben, por ello, no pierden oportunidad de actualizarse para dar golpes cada vez más certeros a sus blancos: personas, instituciones y corporaciones de todo tamaño y especialidad.

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Desafortunadamente y en contraste con la delincuencia informática, las víctima suelen estar poco preparadas para prevenir, enfrentar y solucionar los daños ocasionados por estos ilícitos, IBM, por ejemplo, calcula que, aproximadamente 77% de las compañías y empresas a nivel mundial carecen de planes de contingencia cibernética, un factor que las hace aún más vulnerables ante ataques criminales informáticos.

Es así que, ante el actual contexto en que dependemos más que nunca de las herramientas digitales para desarrollarnos, debe tenerse en cuenta que, independientemente de lo que pueda invertirse mensualmente en prevención y protección informática, va a ser menor en comparación a lo que se pueda perder, no es momento de pensar que a nuestras empresas o a nuestro equipo no le ocurrirá.

No aumentemos las arcas del cibercrimen, un negocio que en 2018 movió alrededor de 7.8 trillones de dólares a nivel mundial, de acuerdo con el World Economic Forum, el antídoto para enfrentar este creciente problema, además de la asignación de un presupuesto para defender los sistemas empresariales y personales es la información y el conocimiento. 

Este y otros temas formarán parte del Foro Forbes Virtual de Ciberseguridad, que se llevará a cabo el próximo 14 de julio. Sigue la transmisión en la página de Facebook de Forbes Centroamérica.