DW.- La deforestación avanza a pasos agigantados en América Latina. Los últimos datos publicados por Global Forest Watch muestran un panorama desolador en la región. Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y México se sitúan entre los diez países con mayor pérdida de bosques tropicales en 2019.

Para contrarrestar la destrucción de estos ecosistemas, existen diversos programas de reforestación. No obstante, entre ellos destaca una iniciativa precoz. En 2007, con apenas nueve años, un niño alemán, Félix Finkbeiner planteó un reto: plantar un millón de árboles en cada país del mundo. A raíz de una presentación en la escuela sobre el calentamiento global lanzó esta idea a sus compañeros. Un par de meses más tarde de lo que podría haber quedado en una anécdota escolar, la iniciativa se puso en marcha con la plantación del primer árbol y el lanzamiento de la organización ‘Plant for the Planet’, actualmente presente en un centenar de países.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica.

En América Latina desembarcó en 2010, con motivo de la celebración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16) en Cancún (México). “Primero con academias y educación ambiental empoderando a niños y jóvenes a plantar árboles por toda la ciudad y diferentes partes de México y pedir a las autoridades y adultos que nos ayudaran, dijo a DW Paulina Sánchez, Coordinadora de Programas de Plant for the Planet en México. “Poco a poco fue haciendo presencia en otros países como Guatemala, Colombia, Brasil”, agregó.

La joven, de entonces 15 años, quedó impactada por el mensaje del alemán, que ofreció una charla en su escuela. “Me enamoré de la iniciativa y pregunté qué tenía que hacer para poder empezar a plantar árboles”, recordó. “Ese mismo día me invitaron a traducir las conferencias de Félix en tres escuelas más, así fue cómo inicié en Cancún”, añadió.

Empoderando a las nuevas generaciones

“Las Academias son programas estandarizados y avalados por la UNESCO que damos en todo el mundo”, explicó la mexicana. “Una vez que toman una Academia se vuelven Embajadores de Justicia Climática, saben las causas y soluciones del cambio climático y el rol importantísimo que tienen los árboles para asegurar un futuro para las generaciones jóvenes”, subrayó.

“En las academias los niños viven por experiencia propia plantar un árbol y entienden la importancia de plantarlos a gran escala”, apuntó. Por este motivo, “plantamos árboles durante los programas de educación en cada país”.

Además de México, se han llevado a cabo más de 220 academias en Perú, Colombia, Guatemala, República Dominicana, Chile, Brasil, Haití y Jamaica. Así, solo el pasado año se capacitaron más de 2,800 niños y adolescentes en la región y se plantaron más de 3,300 árboles, según indicó a DW Lisa Kohn, relaciones públicas de la organización alemana.

No obstante, “80,000 niños y jóvenes forman parte de la red de Embajadores por la Justicia Climática en 100 países del mundo” detalló Sánchez subrayando la presencia de estos en México, Guatemala, Brasil, Colombia y Chile.

Sigue la información de la pandemia de corronavirus y su impacto en la economía.

Un reto ambicioso, un proyecto esperanzador

El reto inicial quedó pequeño cuando una investigación de eficiencia en reforestación para la reducción de gases de efecto invernadero, mostró que se podían plantar 1 billón de árboles en áreas específicas del mundo, entre ellas México, de una manera eficaz para secuestrar más carbono del aire.

Por este motivo, el país alberga uno de los proyectos de mayor envergadura de la organización. Se trata de la primera área de reforestación propia: 25,000 hectáreas en Campeche, donde ya se han plantado 8 millones de árboles. Con dicha operación “podemos asegurar que los árboles que son donados se mantendrán y crecerán para hacer un gran bosque, y que el 97% de ellos sobrevivirán”, afirmó Sánchez.

En la elección de este terreno para llevar este proyecto se tuvo en cuenta que “las especies nativas de la zona tienen más coeficiente para secuestrar el carbono del aire. Crecen más rápido y guardan más carbono mucho más rápido que especies de otras áreas y otros ecosistemas”, agregó.

“Un estudio muestra una absorción promedio de CO2 de los árboles en América Latina de 200 kilogramos por árbol en 20 años. Esperamos que si cuidamos muy bien los árboles, lograremos una absorción de CO2 de 500 kilogramos por árbol durante toda su vida útil”, explicó Kohn. Para ello, “empleamos a más de 100 personas de la región, en el vivero y en el área de plantación”, dijo agregando que con dicho proyecto proporcionan “un ingreso seguro y empleo a largo plazo a los trabajadores”.

No obstante, la iniciativa se ha visto impactada por el coronavirus. Y aunque hoy día la crisis sanitaria invisibiliza la lucha contra el cambio climático, “proyectos como el nuestro son clave para crear conciencia de los dos lados de la moneda: el problema de deforestación y la importancia de plantar árboles como método de mitigación”, aseguró Sánchez. “Entre más seamos, más podremos presionar a líderes y tomadores de decisiones a tomar acción”, concluyó.

banner descarga ca.jpg