DW.- “¿Cómo es posible que una tableta de chocolate sea tan barata?” se preguntó el ciclista alemán de deporte extremo Guido Kunze al ver una por menos de cuarenta céntimos de euro en un supermercado.

Preocupado por cuál sería el precio que reciben los productores de cacao para que este producto sea tan económico en Alemania, Kunze le llevó dicha tableta al chocolatero Alex Kühn. “Un buen chocolate tiene que tener un excelente cacao y eso se encuentra en Ecuador”, le dijo su amigo. Para resolver su duda, Kunze decidió tomar su bicicleta y embarcar a Kühn en la aventura de cruzar el Atlántico.

No obstante, antes de poder emprender el viaje, se topó con las dificultades de la burocracia que retrasaron su aventura tres años. Finalmente en marzo de 2018 pudo llevar a cabo este periplo en el que recorrió 6.000 kilómetros en 24 días y que ha quedado plasmado en el documental ‘El largo camino del chocolate’. Un film que pretende “mostrar la belleza de Sudamérica (Ecuador y Colombia) y cuánto cuesta el trabajo del producto terminado y el sueldo que se percibe por sacar el cacao”, dijo a DW.

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Un pequeño placer perdido en la vorágine del consumismo

“La idea de hacerlo en bicicleta apuntaba a que la gente entendiera que detrás de un chocolate existe naturaleza, hay gente que trabaja, así como a mostrar de cuán lejos viene hasta tu mesa”, explicó. “Hoy en día en Alemania la gente ya no disfruta de una tableta de chocolate, si no que la devora, no obstante para un buen producto hay un trabajo que cuesta mucho y quería demostrar todo lo que hay detrás de una barra de chocolate”, remarcó.

Aunque en principio la aventura solo debía tener lugar en Ecuador, se alargó hasta Colombia para conocer otras comunidades que trabajan el cacao.

“Empezamos en Palanda” con la visita a “pequeños agricultores porque queríamos comprar semillas naturales”, explicó. “En Ecuador se han encontrado los vestigios más antiguos del uso del cacao”, agregó a DW Alfonso Tandazo, operador turístico ecuatoriano con el que Kunze estuvo planificando el proyecto durante dos años. “El origen del cacao históricamente está allí y es el origen del viaje”, puntualizó.

“La idea fue no ir a las grandes plantaciones, haciendas productoras con una tradición de 100 años, si no ir a los campesinos que tienen el cultivo de cacao no como su principal industria, sino como forma de supervivencia”, explicó Tandazo. Así, los alemanes vieron como el cacao se cultiva de forma natural.

El recorrido pasó por cuatro  comunidades nativas. “Antes, el cacao de la Amazonía no se vendía, era para consumo local, para la familia; ahora ya se está abriendo esa posibilidad al mercado”, explicó el guía turístico ecuatoriano, apuntando que para algunas de las comunidades representa entre el 10 y el 50% de sus ingresos. “No son productores a gran escala, son mini productores”, subrayó.

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Liberarse del poder de los intermediarios

Los alemanes recorrieron durante un día las seis hectáreas de la finca de Andrés Espejo, que lleva cinco años dedicándose a la producción de cacao nativo de la variedad fino de aroma, que cultiva sin usar productos químicos. El productor ecuatoriano criticó los bajos precios que del sector. “Los intermediarios son los que más nos explotan a los productores”, dijo a DW. Por este motivo, “no me conviene vender el cacao en grano, por eso lo procesamos para venderlo en pasta”, argumentó.

Caracterizado por su aroma y sabor, su producción “hasta la actualidad se quedaba en Ecuador”. No obstante, el productor llegó a un acuerdo con el experto chocolatero alemán para venderle una parte de la producción, al doble del precio habitual. “Es algo que nos motiva a seguir trabajando”, se congratuló, ya que generalmente la cosecha “no compensa ni para pagar a la gente”.  

Una delicia a la espera de ser degustada en la gran pantalla

El estreno ‘El largo camino del chocolate’ se llevó a cabo el pasado 26 de noviembre en Erhfurt, y congregó a medio millar de asistentes, entre ellos los embajadores de Ecuador y Colombia en Alemania. La versión española del documental debía estrenarse en Berlín el pasado mes de marzo, pero la crisis sanitaria mundial del coronavirus obligó a cancelar esta proyección. Aunque está previsto que pueda verse por toda Alemania, con las actuales condiciones que plantean las salas cinematográficas, las proyecciones se han pospuesto hasta el próximo año. También se quiere hacer una presentación en Berlín y en Hamburgo en español y en alemán y se está viendo la posibilidad de presentarlo en Colombia y Ecuador.

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