EFE.- La Unidad Sindical Magisterial (USM) reportó este martes una baja asistencia escolar en la reanudación de las clases en Nicaragua tras dos semanas de receso por las vacaciones semestrales.

La asistencia escolar fue de un 4 % hasta un 40 % en los diferentes colegios del país, debido a la pandemia de la COVID-19, dijo a Efe la presidenta de la USM, Lesbia Rodríguez.

El Ministerio de Educación (Mined) esperaba que 1,2 millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria acudieran de forma masiva a las escuelas, no obstante, la merma de jóvenes vestidos con el obligatorio uniforme de colores azul y blanco fue notable en las calles y escuelas de las diferentes ciudades de Nicaragua.

Los estudiantes que sí se presentaron a las escuelas, según se pudo observar en las imágenes transmitidas en la televisión y en las redes sociales, en su mayoría portaban mascarillas, un atuendo que cada vez se usa con mayor frecuencia en Nicaragua.

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El asesor presidencial para temas de Educación, Salvador Vanegas, afirmó que las escuelas cuentan con las medidas higiénicas necesarias para evitar la propagación de la pandemia, aunque no precisó el porcentaje de asistencia escolar.

“Se está iniciando la atención educativa orientada hacia el aprendizaje. Estamos recibiendo a los niños, a las niñas, jóvenes y adolescentes con estrictas medidas de cuido y protección de la salud, tanto para los docentes como para los estudiantes”, aseguró el funcionario, a través de medios del Gobierno.

“¿PERDER EL AÑO ESCOLAR O LA VIDA?”

La escasez de alumnos en las escuelas facilitó que los que sí asistieron a clases pudieran hacerlo con distanciamiento social, según se observó en las imágenes mostradas por el Gobierno en medios oficialistas, únicos con acceso a edificios estatales.

La ausencia de estudiantes había sido promovida por grupos opositores, quienes temen que los niños se contagien con el coronavirus SARS-CoV-2, o propaguen la enfermedad, en las escuelas o en los autobuses.

Miembros de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco llamaron a los padres de familia a no enviar a sus hijos a las escuelas, con el argumento de que “es mejor perder clase que perder la vida”.

Diversos opositores criticaron que, mientras los estudiantes son “obligados” por las autoridades de Nicaragua a ir a la escuela, el presidente Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, realizan una cuarentena voluntaria para no adquirir el patógeno.

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Datos de la USM indican que al menos 34 maestros han muerto por la COVID-19.

Actualmente Nicaragua cuenta con más de 45.000 docentes, unas 10.000 escuelas y 1,2 millones de estudiantes en niveles básicos y bachillerato.

Según cálculos de la USM, desde la llegada de la pandemia a Nicaragua, en marzo pasado, la cantidad de estudiantes que asisten a las escuelas ronda entre un 10 % y un 20 %.

La Organización de la Naciones Unidas (ONU), y la Organización de los Estados Americanos (OEA), así como en las oficinas de salud y de derechos humanos de ambos organismos, han expresado sus preocupaciones sobre cómo Nicaragua maneja la pandemia, donde oficialmente se reportan 108 muertes y 3.39 casos confirmados.