EFE.- El Gobierno de Nicaragua flexibilizó este miércoles las restricciones de ingreso para ciudadanos de los países de África, Asia y Oceanía, con el objetivo de facilitar su entrada a la nación centroamericana en el contexto de la pandemia de la COVID-19.

En una reforma a una resolución emitida el pasado día 14, el Ministerio de Salud estableció que los ciudadanos originarios de los continentes África, Asia y Oceanía podrán ingresar sin problemas al presentar una prueba de la COVID-19 negativa con 96 horas de anticipación, y no 72, como establecía originalmente.

Las autoridades nicaragüenses no explicaron las razones del cambio, sin embargo, los viajes desde dichos continentes hacia Nicaragua toman más tiempo que los de América o Europa, especialmente si los viajeros tiene que trasbordar en más de una ocasión.

Aunque históricamente la mayoría de personas que visitan Nicaragua son de Centroamérica y Estados Unidos, el Gobierno de Managua mantiene su apuesta por que la industria del turismo atraiga a visitantes de todos lados del mundo, incluso en medio de la pandemia.

El Gobierno de Nicaragua goza de excelentes relaciones diplomáticas con Taiwán, país asiático reconocido por 17 naciones del mundo, y considerado por China como una provincia rebelde.

Hace ocho días Nicaragua estableció restricciones para el ingreso de nacionales y extranjeros a su territorio, que básicamente consiste en presentar una prueba de la COVID-19 negativa realizada en un máximo de 72 horas antes del arribo, no mostrar síntomas relacionados con la pandemia, o pasar directamente a cuarentena en caso de ser nicaragüense tener los síntomas.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), principal patronal nicaragüense, se quejó de que las medidas incluyan a las tripulaciones aéreas, ya que temen que las aerolíneas que pretenden reabrir sus operaciones en agosto próximo dejen fuera de sus destinos al país centroamericano.

Nicaragua se ha mantenido como el único país de Centroamérica que no ha cerrado sus fronteras en medio de la pandemia, sin embargo, el tráfico internacional se redujo debido al cierre del espacio aéreo.

A pesar de la política de fronteras abiertas, hasta inicios de julio más de 1.500 nicaragüenses permanecían varados en países vecinos, mar Caribe y territorio marítimo europeo, porque el Gobierno de Nicaragua les negaba el ingreso.

A raíz de múltiples denuncias, las autoridades han permitido el retorno de la mayoría, siempre que cumplan los nuevos requisitos.

Tanto la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como la Organización de los Estados Americanos (OEA), y sus dependencias dedicadas a la salud y la defensa de los derechos humanos, han expresado en reiteradas ocasiones su preocupación el manejo de la pandemia de coronavirus en Nicaragua.