DW.-Los manglares son “muros naturales” que protegen de los huracanes, los tsunamis y el aumento del nivel del mar a las costas de zonas tropicales y subtropicales. En el caso de México, Honduras, Guatemala y Belice, que comparten el área geográfica en la que se extiende el Arrecife Mesoamericano, el segundo más importante después de la Gran Barrera de Coral de Australia, la protección de dicho ecosistema es aún mucho más importante ya que su degradación reduce la riqueza y capacidad productiva de la zona. 

“El Arrecife Mesoamericano apoya los medios de vida, la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades costeras a través de la pesca y el valor de la biodiversidad, el buceo y turismo”, recordó a DW Steven Canty, coordinador del Programa Marino Costero de la Smithsonian Institution, la institución  de investigación con mayor número de museos naturales del mundo. “Además, los manglares, pastos marinos y arrecifes de coral brindan protección a estas comunidades contra eventos ambientales extremos que se volverán cada vez más importantes en el futuro”, avanzó.

No obstante, el cambio climático así como tormentas y huracanes se encuentran entre las causas que degradan los manglares además de “la tala de manglares por desarrollo urbano o el aprovechamiento de la misma madera que puede ser utilizada por las comunidades costeras”, apuntó a DW Claudio González, Director Técnico del Fondo para el Sistema Arrecifal Mesoamericano (MAR Fund, por sus siglas en inglés).

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica.

Protección “sin parches”

A pesar de las diversas leyes y normativas para protegerlos, los manglares siguen disminuyéndose a gran velocidad. “Hemos perdido al menos el 30% de la cobertura de manglares desde la década de 1990 en toda la región”, lamentó Canty. “Más del 50% de los manglares dentro de la región se encuentran en México y aproximadamente un tercio en Belice”, detalló agregando que los estudios realizados a largo plazo se centran en ambos países mientras que “nuestra comprensión del estado relativo de los bosques de manglares restantes es más limitada”.

No obstante, Canty consideró que debido al potencial de captura y almacenamiento de carbono de la atmósfera de los manglares y los pastos marinos “estamos investigando más y construyendo nuestro conocimiento de los manglares dentro de la región”. Para contribuir a ello, recordó el lanzamiento, en 2018, de la Red Mesoamericana de Manglares y Algas Marinas, que vincula a profesionales, gerentes y académicos. “Necesitamos salvar el ecosistema que contiene manglares, pastos marinos, arrecifes de coral y otros hábitats, es fundamental que lo pensemos como una biorregión, ya que sabemos cómo está conectado el sistema y protegiendo solo las partes por separado no es suficiente”, aseguró.

Sigue la información de la pandemia de coronavirus y su impacto en la economía.

Involucrando a las comunidades

Por este motivo, unos setenta expertos, entre ellos representantes de la academia, organizaciones no gubernamentales, pueblos indígenas y autoridades locales y nacionales de los cuatro países ha colaborado con el desarrollo de una estrategia regional para su conservación y restauración. Esta iniciativa ha contado con el apoyo financiero de la Embajada de Alemania en Guatemala para la organización de un taller que se llevó a cabo el pasado mes de septiembre en dicho país.

Michael Grewe, jefe de cooperación de la Embajada de Alemania en Guatemala, participó en el mismo recordando que “el 70% de los fondos de la Cooperación Alemana en América Latina están destinados a temas ambientales”. “Sin el apoyo de la cooperación alemana, no hubiéramos podido”, apuntó el Director Técnico MAR Fund, una de las entidades organizadoras de dicho evento junto con la Institución Smithsonian y el Proyecto GED de Manejo Integrado de la Cuenca al Arrecife de la Ecorregión del Arrecife Mesoamericano.

Dotado con 40.000 euros, en el taller se elaboró un borrador de la estrategia regional que plantea líneas de trabajo hasta 2025, enfocadas al manejo y restauración de los manglares, así como “alternativas económicas para reducir la presión sobre este ecosistema, mejorar la aplicación del marco legal, fortalecer las instituciones que están encargadas del manejo de los manglares, gobernanza y participación efectiva de todos los actores que pueden estar involucrados”, detalló González.

El Director Técnico de MAR Fund también destacó el papel de la investigación, ya que aunque “hay poca pero de mucha calidad, el conocimiento debe ser correctamente difundido a las instancias para dar un manejo adecuado de los manglares”.

El documento final se lanzó a principios de este año y se ha creado un comité de trabajo para dar un seguimiento regional de la iniciativa. Asimismo, otras acciones que han surgido a raíz del taller es la elaboración de un manual regional para la restauración de manglares así como una propuesta de restauración en Guatemala. “La organización Ecologic va a definir qué extensión de manglar y con qué comunidades quieren trabajar del área de usos múltiple río Sarstún en un proyecto piloto de 15 meses de duración”, avanzó González.

banner descarga ca.jpg