Productores de aguacate de Comayagua en la zona central de Honduras reportaron cosechas suficientes para suplir la demanda interna y evitar la erogación de divisas por concepto de importaciones.

Según uno de los productores, Edmundo Suazo, están saliendo a mercados y supermercados con la variedad antillano que es bien aceptada por la población, pese a que no hay mucho circulante por el impacto de la pandemia.

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El precio de compra al productor oscila entre 3, 5 y 10 lempiras, la unidad, conforme al tamaño y la calidad. A partir de septiembre empieza la producción de altura desde 1,200 hasta 1,600 metros sobre el nivel del mar en adelante, por tanto, se harán cortes progresivos de acuerdo a la altura. “Este año fue bueno le vendimos a Costa Rica y Panamá, pero la meta es expandir el rubro a otros merados”, agregó Edmundo Suazo.

Las cosechas son parte del Plan Nacional de Aguacate, da frutos en marcha desde hace dos años. La exportación a Costa Rica, El Salvador y Panamá generó unos 4.4 millones de dólares (L110 millones), en divisas el año pasado, establece un informe de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).

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Los envíos representan una buena noticia para productores y gobierno considerando que Honduras importaba de México y Guatemala hasta 11 millones de dólares en aguacate.

Con las nuevas siembras en fincas de mayo y junio pasados trascienden unas 2,000 hectáreas de aguacate cultivadas, unas en plantía y otras en producción, en el contexto de un plan orientado hacia modelos agroforestales, o sea, a zonas degradadas por el gorgojo descortezador con registros de una catástrofe en el bosque.

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