Por Romina Aramburu 

Pongámonos en el lugar de Edison Candela.

Edison necesitaba un plan para proteger del COVID-19 a trabajadores y comunidades a lo largo de 150 kilómetros de carreteras serpenteantes en construcción que cruzan seis municipios en dos agrestes departamentos colombianos. Y lo necesitaba rápido.

No parece un reto fácil. Pero Edison se apoyó en la “Guía para Proyectos de Infraestructura sobre COVID-19”, una herramienta para la toma de decisiones durante la pandemia, entre otros recursos.

Edison fue uno de varios clientes de BID Invest que explicaron sus casos durante un reciente foro virtual organizado para presentar la guía, que contiene detalles sobre evaluaciones de riesgos por parte de las empresas, identificación de riesgos que se pueden generar operativamente, y determinación de medidas de prevención y remedio.

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Todo esto fue de gran ayuda para Edison, director de Calidad, Ambiente y Prevención de Riesgos de la concesionaria Ruta del Cacao en Colombia, que lidera la construcción y operaciones en los departamentos de Santander y Antioquia, una zona montañosa llena de tierras para cultivos que representan una fuente de ingresos clave para estas comunidades.

“Lo importante fue establecer protocolos muy bien estructurados para dar confianza a nuestros trabajadores, a las autoridades municipales y a las comunidades vecinas,” explicó Candela a los 300 participantes en el foro, incluyendo responsables de otros proyectos que BID Invest apoya, representantes de agrupaciones sectoriales y del sector público de América Latina y el Caribe (ALC).

La guía está sustentada en buenas prácticas internacionales, incluyendo las Normas de Desempeño de IFC, los lineamientos de OSHA y de la Organización Mundial de la Salud. Un punto clave de la guía es la categorización de riesgos, que se separan entre aquéllos que están gestionados, aquéllos que requieren atención y aquéllos que no están gestionados: estos últimos son los que pueden llevar a detener temporalmente las actividades, reducir la escala del proyecto, aislar trabajadores e incrementar la frecuencia de inspecciones.

BID Invest, la institución de apoyo al sector privado del Grupo BID, financia 72 proyectos de infraestructura en ALC que suman más de US$5.600 millones, incluyendo puertos, hidroeléctricas, energías renovables, transporte, entre otros. En la región, el crecimiento económico potencial es seriamente reducido por la ausencia de infraestructuras de calidad, según estimaciones del BID.

En el mismo foro, Felipe Ezquerra – Jefe de la División de Infraestructura y Energía de BID Invest – explicó que las infraestructuras deben ahora jugar un papel aún más relevante en la región que antes de la crisis. Ello se debe a que son un motor de la reactivación económica en una región que precisa de significativa inversión en este segmento.

Tampoco podemos olvidar que la actual pandemia pone sobre la mesa la importancia de un foco social, subrayó por su parte Luiz Gabriel Azevedo, Jefe de la División Ambiental, Social y de Gobierno Corporativo de BID Invest.

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Estos proyectos usualmente requieren de gran número de trabajadores tanto en las fases de construcción como de operaciones, lo cual conlleva frecuentes interacciones con las comunidades. Asimismo, en muchos casos ofrecen servicios esenciales, lo cual crea incentivos para no detener las operaciones. “La protección de la salud de trabajadores y las comunidades es un objetivo común que es, además, condición necesaria para la continuidad de los proyectos,” explicó Azevedo.

En abril de 2020, BID Invest aumentó su capacidad de financiamiento a $7.000 millones para responder a los desafíos de COVID-19 en ALC y ha desarrollado una serie de programas de asesoría técnica y guías para clientes en la región.

*Este texto se publicó originalmente en el Blog de BID

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