Por Uriel Naum Ávila

“El momento es complicado y de incertidumbre para las empresas. ¿Qué tipo de conversación podemos aportarles que les ayude a tener más claridad de su futuro?”, fue la pregunta que el equipo de GS1, organismo que implementa estándares de comercio, me hizo al invitarme a su evento anual Fábrica de Negocio, que en esta ocasión fue 100% digital ante el actual contexto de pandemia que vivimos.

La pregunta me llevó a dos respuestas. La primera, la situación es tan adversa y compleja que generar posibles escenarios resulta no solo riesgoso, sino incluso poco asertivo. ¿Quién se atreve a decir a dónde nos llevará todo esto? La segunda respuesta, basada en la reflexión anterior fue, no sabemos bien a bien hacia dónde va el mundo, pero podemos tomar las riendas de nuestra empresa y decir, eso sí, hacia dónde la queremos encaminar, y lo que se me ocurrió es retomar el método de las 3R’s (Re-Pensar, Re-Diseñar y Re-Emprender) para sugerir algunas ideas en el evento virtual, que aquí les comparto.

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Por cierto, el astronauta Neil Armostrong comentó en una ocasión: “Cuando despegas y en la situación en que estás (de incertidumbre y emoción), lo cierto es que es difícil escuchar nada”. Ciertamente el entorno es similar. Sabemos que están pasando muchas cosas y lo que menos debemos hacer es quedarnos inmovilizados. Las 3R’s nos ayudarán a tener acción. Antes de ello, debemos saber que el comercio, las actividades comunitarias, el sector bienes inmuebles, restaurantes y hoteles, servicios de alquiler y la manufactura son las industrias más afectadas por la situación de pandemia. Ya somos conscientes del entorno, ahora a actuar.

Re-Pensar

Debemos considerar que, de acuerdo a un estudio de Havas Group, el 65% de los consumidores mexicanos consideran que las empresas tienen un rol más importante que los gobiernos en la creación de un futuro mejor. ¿Qué significa esto? Que no puedes solo dedicarte a vender un producto o servicio, sino ir más allá, pero mucho más. Ofrecer productos de calidad, generar satisfacción a las personas, hacer énfasis en aspectos éticos, buscar ser un referente de diversidad, promover ser un buen lugar para trabajar, generar beneficios locales, conectar, en suma, con la gente.

No, no son acciones “rosas”, como algunos les llaman para tener buena imagen, son acciones de negocios: esto genera 70% de intención de recompra, 76% sugiere recomendación y 40% pagaría un precio premium por una marca así.

Piensa también en lo siguiente. Las empresas del futuro, para que te veas en el espejo, experimentan todo el tiempo, no importa si en ocasiones se equivocan; conforman comunidades, no “disparan” estrategias a todas partes; tienen interfaces para comunicarse con sus audiencias; utilizan tecnologías sociales como vehículos de interacción, y algoritmos para dotar de inteligencia al negocio.

Re-Diseñar

Ya pensaste dónde estás parado, ahora a bocetar ideas. Las preguntas te pueden ayudar siempre. Cuando te comparas con empresas de tu sector, ¿tienes algo que agregar de mayor valor que las demás firmas, o bien, puedes reconfigurarte? Otra pregunta que puede doler mucho: ¿En sector en el que estás realmente vale la pena continuar? Y qué tal dar un paso al futuro con algo como: ¿Hay otra industria diferente a la tuya de la que puedas aprender para revalorar tu empresa?

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Tú escoges la ruta, tú la bocetas, pero vamos con algunos ejemplos para que comprendas mejor lo anterior: En el caso uno, la industria de cines se reconfiguró para volver a los autocinemas. ¿Tú puedes hacer algo similar?; en el caso dos, un ejemplo es la industria de oficinas. ¿En verdad vale la pena apostar ahí todavía después de que todos comprobamos la efectividad del home office? A lo mejor tomen fuerza los coworkings, pero no las oficinas tradicionales. ¿Tu empresa está en el sector correcto? Caso tres. ¿Y si mutas como lo han hecho industrias como la del transporte con Uber o el hospedaje con Airbnb? ¿Tienes las capacidades para ello?

Bocetar tu “nueva” empresa significa pensar, necesariamente, en el tipo de liderazgo que necesitas. Tú puedes decir, “pero yo soy un buen líder, mira lo que he logrado”; sí, pero ¿qué “buen” líder para qué momento de la empresa? No hay un tipo de liderazgo fijo, cada momento requiere un liderazgo diferente. Lo único cierto siempre es que en tu equipo puede estar la respuesta para llegar al éxito. No lo menosprecies.

Re-Emprender

Después de que tienes claridad de una ruta lo que sigue es dar el paso, solo para ello considera que tu país no es el mundo. Y el mundo actual es global, igual los negocios. Confiarte de tu localidad puede ser lo peor que hagas. Siempre pude llegar alguien externo con una oferta de mayor valor. Competir en otros mercados te hace menos inmune a ello.

Re-Emprender significa no volver a ser lo que fuiste. Tu organización debe estar siempre en movimiento. Piensa en tres fases para ello: Una donde tu equipo esté generando nuevas ideas de negocios, otra donde tus proyectos ya estén en gestación, y una más donde des mantenimiento a tu proyecto en marcha, el que ya te deja ingresos. En pocas palabras. Conviértete en una fábrica de negocios, no un negocio.

Y por favor, cuando reemprendas, pon los activos intangibles por delante. Esos te diferenciación desde un inicio (es el ADN de tu empresa) y te ofrecerán un nuevo valor en el mediano y largo plazos. Valora más el conocimiento de la organización, cuida más tu liderazgo y el de los tuyos, cuida la cultura de la empresa y trabaja en tu reputación (que no es tu imagen), sino mucho más que eso. Esos son algunos intangibles.

*El autor es periodista de negocios y consultor en comunicación.

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