Por Xavier Pires

Según los astrólogos chinos, 2020 iba a ser un año bueno. La era de la rata de metal,  pretendía ser un período lleno de oportunidades, relaciones y éxitos. Un tiempo de abundancia y prosperidad.

De hecho, estas afirmaciones nos animaban a ilusionarnos, sobre todo cuando se presentaban en el horizonte diversos frentes más que inciertos como la más que posible guerra comercial entre China y Estados Unidos (EEUU); el Brexit que dejaría a la Unión Europea en una situación delicada; las elecciones federales de EEUU; y una potencial recesión global, que venía gestándose en los últimos años.

Pese a estos datos, los astrólogos eran optimistas. Y no había que dudar de ellos. Incluso muchos economistas y analistas se subían al carro y vaticinaban un 2020 próspero. Ya fuera porque era el año de la rata de metal, por las ínfimas tasas de paro en países como EEUU o Alemania, o por los grandes acontecimientos culturales, comerciales y deportivos, este año pintaba excelente.

El sector publicitario y de marketing también se contagiaba del optimismo y preveía un aumento del 6% a nivel mundial en la inversión publicitaria, reforzado por los Juegos Olímpicos y el mercado estadounidense, al ser año electoral. 

Pero 2020 nos tenía una sorpresa: Una pandemia que convulsionó la economía mundial y que ha convertido en realidad nuestras mayores pesadillas. Una enfermedad que ni astrólogos ni economistas o analistas tenían en el radar.

Una crisis que ha confirmado esa máxima del reinventarse o morir. Todos los sectores se han puesto manos a la obra y han buscado la forma de ver oportunidades en este gran problema que a todos nos atañe.

Enfocándonos en la publicidad y el marketing, la cancelación de los principales eventos deportivos, así como conciertos, congresos y cualquier actividad que congregue a muchas personas, ha hecho que debamos ser rápidos para adaptarnos a esta nueva realidad. 

El confinamiento al que nos hemos visto abocados ha convertido a las plataformas de video en vivo, el comercio electrónico y a las redes sociales en la tabla de salvación de las marcas.

Este año es el primero en el que la inversión en publicidad digital será mayor que la tradicional, algo que se esperaba que sucediera el próximo 2021.

El auge de los eventos en línea provocado por la pandemia ha hecho crecer la oferta de éstos hasta a un 600% según diferentes fuentes.

Incluso los videojuegos se han convertido en plataformas alternativas de publicidad al ser escenario de conciertos como el del rapero Travis Scott en el popular Fortnite, con un gran éxito de audiencia, al reunir a más de 12 millones de espectadores.

Y es en este mercado, el del gaming, en el que hay que poner especial atención. La industria de los videojuegos va más allá del entretenimiento y atrae cada vez a más usuarios de entre 6 y 64 años de edad.

Esto, gracias a sus atributos entre los que se destaca la experiencia, la personalización, interacción y la alta accesibilidad al poder acceder desde celulares, laptops, tabletas o videoconsolas.

Los eSports

Dentro de esta área se destaca un importante aumento de popularidad de los esports o deportes electrónicos, eventos que ya gozaban de gran prestigio pero que con el confinamiento se han consolidado.

Esta industria cuenta con sus medios propios de difusión como Twitch (propiedad de Amazon), principal canal de gaming y emisiones de eSports, consiguiendo récords de 20 millones de jugadores conectados al mismo tiempo, aparte del apoyo de plataformas como YouTube y otras redes sociales, que incrementan exponencialmente el número de espectadores.

Óscar Soriano, cofundador de la agencia Play The Game, experta en eSports y con presencia en España, México, Argentina, y Perú, resalta que cada vez son más las marcas que confían en este sector como Nike, BMW, Burger King, así como crece la oferta y demanda de juegos para competir como el antes mencionado Fortnite, Grand Theft Auto o League of Legends.  

No en vano, para este año, se espera que aumenten los ingresos por publicidad en este sector un 9.9% en todo el mundo, lo que significa un total de 844 millones de dólares al cerrar el año, según la consultora estadounidense WARC en su estudio “Global Advertising Trends: Opportunities in Gaming”. 

Quizás los astrólogos chinos tenían razón con que 2020 era un año de oportunidades, pero fallaron en no especificar que esta rata de metal era gamer.

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